El periodismo y el fútbol argentino están de luto. Este lunes, a los 78 años, falleció Marcelo Araujo, el relator que transformó las transmisiones televisivas y se convirtió en un ícono de las noches de domingo.
La noticia fue confirmada por colegas y allegados en las primeras horas de la mañana, generando una profunda conmoción en el mundo del espectáculo y el deporte.
Un estilo que rompió el molde
Nacido como Lázaro Jaime Zilberman en el barrio de Villa Crespo, Araujo adoptó su seudónimo al inicio de su carrera en los años 70. Sin embargo, fue en la década del 90 cuando su figura alcanzó una popularidad sin precedentes.
Con un estilo descontracturado, irreverente y audaz, rompió con la formalidad del relato tradicional. Sus frases pegadizas, sus polémicas y su capacidad para transformar un partido en un espectáculo narrativo lo posicionaron como el relator número uno del país durante más de dos décadas.
La era de “Fútbol de Primera”
Su nombre quedará intrínsecamente ligado a Fútbol de Primera, el programa insignia de la televisión argentina donde formó una dupla histórica e inseparable junto a Enrique Macaya Márquez. Juntos, marcaron el ritmo de la información deportiva en una época en la que el país se paralizaba para ver los compactos de los goles.
A lo largo de su trayectoria, Araujo puso voz a torneos locales de la Primera División, copas internacionales y partidos de la Selección Argentina, ciclos radiales de gran impacto y al pprograma institucional “Fútbol para Todos” en su etapa final frente a los micrófonos.
El legado de una voz inolvidable
En los últimos años, su salud se había visto afectada por diversas complicaciones médicas, manteniéndolo alejado de los medios masivos. Sin embargo, su legado permanece intacto en la memoria colectiva de varias generaciones de hinchas que crecieron escuchando sus relatos.
Dueño de un sello personal que mezclaba pasión y espectáculo, Marcelo Araujo no solo narró goles; inventó una nueva forma de comunicar el fútbol en televisión, dejando una huella imborrable que hoy se despide con honores





