En una nueva entrega de Una de Cal, se analizó lo que dejó la reciente presentación del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ante la Cámara de Diputados.
Además, hablamos de lo que sucedió con el jury de enjuiciamiento a los tres fiscales que actuaron en el caso por el crimen de Nora Dalmasso, que finalmente fueron destituidos.
El debate, marcado por la fragilidad política y el hostigamiento al periodismo, dejó definiciones importantes sobre la interna oficialista.
El «Pacto de no agresión» en el recinto
Presentamos la entrevista con la cronista parlamentaria Carolina Ramos, en el programa Decisión, que emite Canal 2 de CPTV.
La sesión estuvo marcada por un acuerdo tácito para evitar que el encuentro «estallara por los aires».
El objetivo de la oposición: Lograr que Adorni se quedara hasta el final y respondiera las preguntas, evitando chicanas que sirvieran de excusa para levantar la sesión.
El rol del kirchnerismo: Hubo un trabajo interno en el bloque para que ningún diputado se saliera de cauce, logrando que la jornada terminara bajo una «tensa normalidad».
Bloques provinciales y la agenda de Córdoba
Mientras la polarización dominaba la escena, los bloques provinciales (incluido el cordobés) mantuvieron un perfil más bajo.
A pesar del apoyo público, la figura de Adorni genera ruidos internos.
¿Por qué lo sostienen?: En los pasillos del Congreso circula una versión inquietante: el miedo a que, si le sueltan la mano, Adorni pueda revelar información comprometedora sobre la gestión. Por ahora, Martín Menem es el único que «pone las manos en el fuego» por él.
Hostilidad contra el periodismo parlamentario
El podcast cerró con un crudo relato sobre las dificultades de cubrir la actividad legislativa bajo la actual gestión: Restricciones inéditas: Cierre de salas de prensa, desplazamiento de periodistas de sus palcos habituales y limitaciones a la circulación.
Agresión presidencial: Se recordó el episodio donde el presidente tildó de «chorros y corruptos» a los acreditados mientras subía las escaleras hacia el recinto. «Es un gobierno muy hostil para el periodismo parlamentario», concluyeron.





