El gobernador bonaerense desembarcó en La Falda en un acto con fuerte tono de campaña. Denunció una «catástrofe» social, criticó la política exterior de Milei y fue proclamado por Héctor Daer como «el mejor candidato del peronismo».
Lo que formalmente era una visita institucional para participar del Congreso Nacional de la Sanidad y firmar convenios, terminó convirtiéndose en el desembarco político más fuerte de Axel Kicillof en territorio cordobés. En el corazón del Valle de Punilla, el gobernador de Buenos Aires no solo buscó mostrarse como el principal opositor al modelo libertario, sino que se dejó abrazar por la estructura sindical que ya lo proyecta para 2027.
El diagnóstico de la «catástrofe»
Ante un auditorio colmado en el hotel de FATSA, Kicillof trazó un panorama sombrío sobre la realidad social. Según el mandatario, el sistema público está recibiendo el impacto directo del ajuste nacional: reveló que la demanda en hospitales bonaerenses creció hasta un 65%, alimentada por ciudadanos que pierden sus obras sociales o ya no pueden pagar prepagas.
«La gente ya no viene solo por salud; viene a pedir laburo, alimentos, remedios y ayuda para pagar el alquiler o llenar un tanque de nafta», sentenció. En su análisis, el gobernador vinculó la inflación local con la política exterior de Javier Milei, criticando su alineamiento en el conflicto de Medio Oriente: «Se nos metió en una guerra que no es nuestra, y mientras el petróleo sube y el mundo protege sus surtidores, acá Milei dice que el mercado resuelva todo».
«Un experimento que ya fracasó»
Kicillof utilizó la palabra «experimento» para definir la gestión de La Libertad Avanza, asegurando que se trata de un ensayo de la ultraderecha mundial que está usando a la Argentina como laboratorio. «Es un modelo que vino a vender los recursos del país y a asfixiar a las provincias», disparó.
Aunque ante las preguntas de la prensa calificó como «prematuro» hablar de candidaturas y evitó definiciones espinosas —como un eventual indulto a Cristina Kirchner—, su discurso de cierre frente a los delegados gremiales de todo el país tuvo toda la liturgia de un final de campaña. «Hay que construir una alternativa que nos saque de acá… cuenten conmigo para construir el futuro que viene», arengó ante el grito unánime de «¡Axel Presidente!».
El respaldo de Daer y el vacío del peronismo local
La puesta en escena contó con un anfitrión de peso: Héctor Daer. El jefe de la Sanidad fue quien rompió el protocolo al proclamarlo: «Creemos que sos el mejor candidato que tiene el peronismo para conducir los destinos de la Argentina».
Ese respaldo nacional contrastó con la frialdad del peronismo cordobés oficialista. Con el gobernador Martín Llaryora en San Juan y una ausencia notoria de la primera línea del gabinete provincial, Kicillof se movió en una «isla» kirchnerista y sindical dentro de una provincia que le sigue siendo esquiva.
Tras el acto en La Falda, la agenda de Kicillof continuó en Cosquín para la firma de convenios turísticos y en la ciudad de Córdoba con la UTN, buscando darles un barniz de gestión a 24 horas de altísimo voltaje político en suelo cordobés.






