El 8 de noviembre de 1995 quedó grabado como la mayor catástrofe aérea en la historia de Córdoba, cuando un avión Fokker F-27 de la Fuerza Aérea Argentina chocó de frente contra el filo de las Sierras Grandes. Treinta años después, el inhóspito paraje de la Quebrada de la Irma, muy cerca del mítico cerro Champaquí, custodia los restos metálicos del fuselaje y el imborrable recuerdo de las 52 almas que perdieron la vida en el acto. Hoy, lo que fue escenario de horror y luto nacional mutó en un exigente santuario para los amantes del trekking de aventura y la memoria.
La noche que conmovió al país
El Fokker F-27 (matrícula TC-72) despegó desde Comodoro Rivadavia con una ilusión colectiva a bordo: trasladaba a un grupo de suboficiales junto a sus familias para celebrar las Bodas de Plata de su egreso en la Escuela de Aviación Militar de Córdoba. Tras realizar una escala técnica en San Luis, la aeronave retomó vuelo hacia la capital cordobesa en medio de una feroz tormenta con nubes bajas y vientos implacables.
A las 20:30 horas, la cabina perdió contacto radial. El avión, atrapado en las densas nubes y las violentas corrientes de succión de las quebradas serranas, no logró superar el filo de la cadena montañosa por escasos metros. Impactó de lleno a unos 2.450 metros sobre el nivel del mar contra la ladera del Cerro San Agustín. Los lugareños relataron haber visto una súbita bola de fuego en la inmensidad oscura. No hubo sobrevivientes: cinco tripulantes y 47 pasajeros fallecieron instantáneamente. Las tareas de rescate en aquel relieve escarpado y de clima hostil tardaron días enteros en completarse.
Un Trekking de alta exigencia entre restos e historias
En la actualidad, las agencias de turismo alternativo y los montañistas de todo el país señalan la travesía hacia «el Avión Caído» como uno de los circuitos de trekking técnico más imponentes y respetados de las Sierras Grandes.
- Dificultad Extrema: El ascenso exige un excelente estado físico, alcanzando los 2.500 msnm a través de senderos ásperos, pedregosos y desdibujados.
- La Ruta: Las caminatas guiadas parten habitualmente desde el puesto de montaña Tres Árboles (en la zona de Villa Yacanto de Calamuchita) o cruzando a pie las escarpaduras de Traslasierra. El trayecto ronda los 13 kilómetros de ida y vuelta bajo condiciones meteorológicas que cambian radicalmente en minutos.
- Obligatoriedad de Guías: La legislación de la Provincia de Córdoba prohíbe el ingreso a esta área agreste y privada sin el acompañamiento de un guía de turismo habilitado, debido al alto riesgo de perderse por la neblina densa y la falta de señalización en el terreno.

El Respeto a un Espacio Sagrado
Al arribar al filo de la Quebrada de la Irma, el paisaje golpea el pecho de los aventureros. El panorama combina la asombrosa inmensidad visual del Valle de Traslasierra con una sobrecogedora postal de hierros retorcidos: alas, parte de la cola, compuertas y el tren de aterrizaje permanecen inmóviles, como congelados en el tiempo.
Al pie de las rocas, se erige una pequeña gruta custodiada por la Virgen de Loreto junto a tres imponentes cruces de hierro instaladas por compañeros y allegados. El lugar cuenta con decenas de placas oxidadas con los nombres de las víctimas. Según los guías de la zona, la caminata no persigue un fin meramente recreativo, sino el de un ejercicio de profunda reflexión y recogimiento. Las montañas, que alguna vez fueron testigos del desastre, hoy se transformaron en un memorial natural donde el murmullo del viento de altura se encarga de que la memoria de los 52 pasajeros nunca quede en el olvido.

Fotos Traslasierra Noticias
Ph @natanaelpaolucci @ecochampaqui.turismo





