En una reveladora entrevista concedida a The New York Times, Bill Gates lanzó una de sus advertencias más contundentes sobre el avance acelerado de la inteligencia artificial.
El cofundador de Microsoft aseguró que las grandes empresas tecnológicas están minimizando deliberadamente los riesgos de esta tecnología —entre los que destacan el desempleo masivo y el bioterrorismo— motivadas por los desorbitados intereses económicos del sector.
Durante la conversación con el medio estadounidense, Gates reveló la grieta entre el discurso público de Silicon Valley y lo que ocurre a puertas cerradas. “En privado, quienes comprenden lo bueno que es esto y lo mucho que va a mejorar, están muy preocupados”, afirmó el magnate de 70 años.
Sin embargo, explicó que los ejecutivos prefieren guardar silencio tras bambalinas: “Ahora se dicen entre ellos: ‘Oye, no digas eso. Es malo para nosotros, para el próximo billón de dólares que estamos intentando recaudar’”.
La nueva revolución tecnológica
A diferencia de revoluciones tecnológicas pasadas que crearon más puestos de trabajo de los que destruyeron, Gates sostiene que esta era es “completamente, absolutamente, totalmente diferente”.
Tras quedar asombrado por el salto técnico de herramientas como Claude Code de Anthropic en el área que mejor domina, el cofundador de Microsoft confesó su desconcierto al ver que estas máquinas superaban su propia capacidad: “La idea de que ahora estas cosas sean, en cierto modo, mejores que yo es como: ¿Qué demonios?”. Ante la insistencia de la industria en que no habrá destrucción neta de empleo, fue contundente: “Me juego todo lo que sé diciendo: ‘¿Estás bromeando?’”.
Para mitigar el impacto, el filántropo propuso un “impuesto al token” para gravar el uso de cómputo, encarecer el reemplazo de trabajadores y financiar asistencia social.
También planteó crear una “Reserva Humana” para prohibir por ley la automatización en profesiones de cuidado donde la empatía personal es insustituible.
En cuanto al riesgo biobiológico y la falta de controles estrictos, Gates rechazó de plano las promesas de las corporaciones sobre la autorregulación. “¿Autorregulación en la herramienta más peligrosa jamás inventada?”, cuestionó con incredulidad. “¡No, gracias!”.
El magnate concluyó advirtiendo que los riesgos de la inteligencia artificial pasarán a ser, junto con la salud global, la prioridad absoluta en cada uno de sus encuentros con líderes mundiales.





