El secretario General del Centro de Empleados de Comercio reconoció su aspiración de conducir los destinos de Villa Carlos Paz. Aseguró que hoy forma parte de Carlos Paz Unido y mantiene su acuerdo con Esteban Avilés, pero aclaró: «Si Esteban no es candidato, yo podría ir por fuera». Además, trazó un crítico panorama sobre el empleo y el comercio local.

Aunque el calendario electoral marca que los comicios municipales recién serán el domingo 27 de junio de 2027, el escenario político local comenzó a moverse de manera anticipada. En una entrevista concedida a Radio VillaNos, el secretario General del Centro de Empleados de Comercio (CEC), Carlos Orso, pateó el tablero al reconocer públicamente su firme aspiración de disputar la intendencia de la villa turística.

«Mi nombre suena cada vez más fuerte en la ciudad y se reconoce que puedo ser capaz de manejarla. Sí, indudablemente que me gustaría mucho ser intendente; es una de las aspiraciones que tuve siempre», lanzó el dirigente gremial recurriendo a una metáfora futbolera: «Es como aquel jugador que está en cualquier equipo y andá a negarte que quiere jugar en la Selección Argentina».

Orso repasó su trayectoria y el acuerdo político que mantiene desde 2019 con el actual intendente Esteban Avilés, ratificando que hoy se considera dentro del espacio oficialista. Sin embargo, desmitificó los rumores que lo señalan como el «sucesor elegido» por el mandatario: “Hemos hablado con Esteban de esta situación, pero no de que yo vaya a ser el candidato. Esteban no me dijo: ‘Che, vos vas a ser mi candidato si yo no estoy’. Eso no ha ocurrido y lo niego rotundamente”.

El tramo más fuerte de sus declaraciones políticas llegó al evaluar los posibles escenarios de quiebre dentro del armado local. Si bien destacó que la relación de trabajo actual es buena y que hay una conversación pendiente con el líder de Carlos Paz Unido, Orso avisó que su estructura está lista para todo: “Si Esteban no es candidato en la próxima elección —que eso solamente lo sabe él—, por supuesto que yo podría ir por fuera de Carlos Paz Unido. Corremos con ventaja por el trabajo que hemos realizado en nuestra ciudad”.

Plataforma de gestión y un duro diagnóstico sectorial

Como carta de presentación, el titular del CEC exhibió la reconversión institucional de su sindicato, destacando las obras en salud, turismo y el predio camino a Las Jarillas. No obstante, contrapesó esa realidad con la «radiografía» actual de las calles céntricas de Carlos Paz, marcadas por el impacto de la crisis económica.

“No hace falta ser ningún especialista para salir a la calle y ver que hay un montón de locales vacíos y galerías desocupadas. Todos los días vemos que se cierra un negocio y se pierden puestos de trabajo”, describió con preocupación.

Según el análisis de Orso, el sector mercantil atraviesa una pérdida del poder adquisitivo que ronda entre el 40% y el 50% del salario, lo que empuja a los empleados a depender de vales y adelantos para subsistir. Esta caída del consumo golpea directamente a los empleadores que «no están vendiendo», agravado por una estacionalidad turística histórica que expone las limitaciones de la ciudad frente a destinos invernales como Bariloche o Mendoza.

La informalidad superó el 50%

El dirigente también fue tajante respecto al impacto de la reforma laboral a nivel local. Denunció que, lejos de traducirse en un blanqueo de personal, la precarización ha ganado terreno: “El número de trabajo no registrado es sumamente elevado, ha pasado largamente el 50%. Hay una disminución del padrón de empleados realmente importante; ese ex trabajador sigue estando, pero en su gran mayoría trabajando en negro”.

Finalmente, Orso puntualizó una complicación operativa urgente que introdujo la nueva normativa laboral en la ciudad: la validación de certificados médicos. Detalló que las grandes empresas exigen firmas digitales y diagnósticos online que el sistema de salud local no está preparado para expedir de forma masiva, lo que obligó al sindicato a mediar de urgencia ante cadenas de supermercados para abrir periodos de convivencia de dos o tres meses que protejan los derechos de los trabajadores enfermos.