Lo que comenzó como una expedición de lujo hacia la Antártida se ha transformado en una crisis sanitaria de escala internacional. Al día de hoy, el brote de hantavirus vinculado al crucero neerlandés MV Hondius ya ha dejado un saldo de tres personas fallecidas, cinco contagios confirmados por laboratorio y un total de nueve casos bajo vigilancia, extendiendo la preocupación por Europa, África y América .

El «caso Ámsterdam»: La alerta se traslada al aire

La actualización más crítica de este 8 de mayo se centra en los Países Bajos. Una azafata neerlandesa se encuentra actualmente aislada y bajo observación en un centro médico de Ámsterdam tras presentar síntomas leves .

La mujer no viajó en el crucero, pero asistió durante un vuelo de Johannesburgo a Ámsterdam a la pasajera de 69 años que falleció poco después del desembarque.

De confirmarse, este representaría el primer contagio ocurrido fuera del entorno estricto del barco, lo que ha obligado a las autoridades a rastrear a unos 350 pasajeros del vuelo de KLM, de los cuales al menos diez mantienen un control de temperatura diario por contacto estrecho.

Operativo en Canarias: Un «tubo estanco» para la repatriación

Mientras tanto, el MV Hondius navega rumbo al puerto de Granadilla, en Tenerife, donde se espera su llegada para la madrugada de este domingo 10 de mayo. El gobierno de las Islas Canarias ha sido enfático: el crucero solo fondeará sin tocar tierra.

El plan de evacuación diseñado por las autoridades españolas y europeas contempla el traslado de los pasajeros mediante lanchas directamente hacia aeronaves medicalizadas en un operativo denominado «tubo estanco».

Países como Estados Unidos, Reino Unido y España ya han confirmado que desplazarán aviones para repatriar a sus ciudadanos bajo estrictos protocolos de aislamiento, evitando cualquier contacto físico con la población local.

Santa Elena: El «punto de fuga» epidemiológico

La investigación ha identificado la escala en Santa Elena (24 de abril) como el error crítico en la contención.

En ese momento, antes de que el brote fuera plenamente identificado, entre 30 y 40 pasajeros desembarcaron y regresaron a sus hogares en 12 países diferentes.

«Santa Elena fue la salida antes de entender el brote; Canarias será la evacuación después de identificarlo», resumen los expertos sanitarios sobre la diferencia de protocolos entre ambas escalas.

Ushuaia y el origen del contagio

En Argentina, los equipos del Instituto Malbrán centran sus esfuerzos en un basural a la entrada de Ushuaia.

Se sospecha que la pareja neerlandesa, que inició la cadena de contagios, contrajo el virus en este sitio, frecuentado habitualmente por observadores de aves.

El guía local Gastón Bretti explicó que los turistas suelen transitar senderos paralelos a este vertedero, donde la presencia de aves carroñeras y roedores es alta, facilitando la inhalación de partículas virales.

La OMS descarta una nueva pandemia

A pesar de la gravedad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha intentado llevar calma a la población. El director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó que el riesgo global sigue siendo bajo y descartó que este evento sea comparable al inicio del COVID-19.

La variante identificada es el virus Andes, la única cepa de hantavirus que permite la transmisión de persona a persona, aunque esto requiere un contacto «estrecho, íntimo y prolongado».

No se trata de un virus de contagio masivo por aire, sino que se propaga en clústeres cerrados como los camarotes de un barco.

Las autoridades recomiendan una vigilancia activa de 45 días para cualquier persona vinculada al viaje, dado el largo periodo de incubación del virus-