En la madrugada de este domingo, el crucero neerlandés MV Hondius arribó finalmente a las costas de Tenerife, fondeando frente al puerto de Granadilla. Tras semanas de incertidumbre y una crisis sanitaria que ya abarca tres continentes, las autoridades españolas y europeas han iniciado un complejo operativo de repatriación bajo los protocolos de bioseguridad más estrictos de la última década.

Fondeo estratégico y «tubo estanco»

Tal como lo adelantó el Gobierno de las Islas Canarias, el buque no atracará en el muelle. Permanecerá fondeado en una zona segura para evitar cualquier riesgo de vectorización en tierra firme. El traslado de los pasajeros —de 23 nacionalidades— se realiza mediante lanchas que los conducen directamente a un «tubo estanco» sanitario: un corredor sellado que conecta el mar con aeronaves medicalizadas.

Países como Estados Unidos, el Reino Unido y España han desplegado aviones especiales para la evacuación, asegurando que no exista contacto físico con la población local. Los ciudadanos españoles serán trasladados bajo aislamiento al Hospital Gómez Ulla en Madrid, centro de referencia para enfermedades de alto impacto.

El hantavirus y la temida «Cepa Andes»

Lo que hace que este caso sea una prioridad internacional es la naturaleza del patógeno. Según informes de la BBC y la OMS, el hantavirus es una enfermedad zoonótica que normalmente no se transmite entre humanos. Sin embargo, el brote en el MV Hondius involucra la cepa Andes.

Transmisión única: A diferencia de otras variantes, la cepa Andes es la única documentada con capacidad de contagio interhumano.

Gravedad: El virus ataca los pulmones (Síndrome Pulmonar por Hantavirus), provocando una acumulación de líquido que dificulta la respiración. La tasa de letalidad puede alcanzar el 30% o 40%.

Mecanismo: Aunque se contrae originalmente por inhalar aerosoles de orina o heces de roedores infectados, en este caso el foco es el contacto estrecho y prolongado entre los pasajeros en espacios confinados.

El saldo de una expedición trágica

El brote ha dejado ya tres víctimas fatales (dos neerlandeses y una alemana) y al menos cinco contagios confirmados. La alarma se mantiene encendida por el denominado «caso Ámsterdam»: una azafata que asistió a una de las fallecidas en un vuelo previo y que presenta síntomas leves. De confirmarse, sería el primer contagio fuera del entorno del barco. Además, la OMS rastrea a 40 pasajeros que desembarcaron en Santa Elena el 24 de abril, antes de activarse la alerta.

El origen: El basural de Ushuaia

Mientras la evacuación avanza en Canarias, en Argentina los equipos del Instituto Malbrán investigan un basural a cielo abierto en la entrada de Ushuaia. Se sospecha que el «paciente cero» —un matrimonio neerlandés— contrajo el virus allí mientras realizaba avistaje de aves, al inhalar partículas virales en una zona con alta presencia de roedores silvestres (Oligoryzomys longicaudatus).

Vigilancia de 45 días

Pese a la espectacularidad del operativo, la OMS reitera que el riesgo global sigue siendo bajo. A diferencia del COVID-19, el hantavirus no se propaga masivamente por aire; requiere un contacto «estrecho e íntimo». No obstante, debido a que el periodo de incubación puede ser inusualmente largo, todos los evacuados permanecerán bajo vigilancia activa durante los próximos 45 días.

Cualquier síntoma de fiebre alta o mialgia intensa debe ser reportado de inmediato, mencionando el antecedente del MV Hondius.