el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentó ante la Oficina Anticorrupción y ARCA una serie de declaraciones juradas rectificativas que, lejos de calmar las aguas, profundizaron los interrogantes sobre su patrimonio. En un intento por justificar un crecimiento patrimonial que se multiplicó por diez desde que asumió la función pública, el funcionario admitió poseer USD 513.000 en Bitcoin y ahorros que no habían sido declarados previamente.
«Ahorramos en negro, como todos los argentinos»
Bajo esa premisa, el entorno del funcionario intentó naturalizar la omisión de más de medio millón de dólares en sus presentaciones originales. Adorni justificó la existencia de este capital alegando inversiones realizadas en criptomonedas entre 2013 y 2018, asegurando que un capital inicial de USD 200.000 se transformó en la cifra actual gracias a la valorización del activo. Desde su círculo íntimo, la explicación técnica fue llamativa: “Hubo desprolijidad. Las declaraciones juradas del 2023 las hizo él mismo”, señalaron para intentar desligarlo de una posible intención maliciosa.
Inconsistencias inmobiliarias y préstamos «amigables»
La lupa judicial, encabezada por el fiscal Gerardo Pollicita, se posa sobre operaciones que Adorni defendió públicamente con firmeza:
- La casa en Indio Cua: Aunque inicialmente no figuraba en su declaración jurada, Adorni afirmó en conferencia de prensa que “todo lo que tiene que estar declarado está declarado”. Sin embargo, la propiedad fue incorporada recién en la rectificación, mientras un contratista declaró ante la justicia que las remodelaciones costaron USD 245.000 pagados en efectivo.
- El departamento en Caballito: Adorni reconoció haber pagado solo USD 30.000 de anticipo por una propiedad de USD 230.000, financiando el resto con una hipoteca otorgada por particulares, entre ellos una jubilada de 72 años, bajo condiciones financieras inusuales para el mercado.
Viajes bajo sospecha: «Presidencia la invitó»
Otro punto de fricción son los viajes de lujo. Ante el cuestionamiento por la presencia de su esposa, Bettina Angeletti, en el avión presidencial durante una gira a Nueva York, Adorni se limitó a responder: “Por lo tanto, Presidencia la invitó”, a pesar de la prohibición vigente para traslados particulares de familiares en naves oficiales. Del mismo modo, sobre un vuelo privado a Punta del Este, sostuvo que “pagó su proporcional”, declaración que se contradice con el testimonio del piloto, quien afirmó que el viaje fue pagado íntegramente en efectivo por un amigo del funcionario.
Pese a las rectificaciones y la adhesión al Régimen Simplificado de Ganancias, la justicia mantiene abierta la causa por presunto enriquecimiento ilícito, evaluando si este nuevo «sinceramiento» patrimonial es una justificación válida o un reconocimiento de irregularidades fiscales previas.





