Lo que para cualquier artista podría representar la cima de su carrera, para Euge Quevedo se convirtió en una batalla interna contra la autoexigencia.
La cantante cordobesa fue la invitada especial de Ricardo Arjona para interpretar a dúo el hit «Fuiste tú», pero al bajar del escenario, el brillo de las luces se opacó por una frustración que decidió compartir —y luego borrar— en sus redes sociales.
«La estoy pasando pésimo»: la honestidad brutal de Euge
A pesar de los aplausos del público, Quevedo utilizó sus historias de Instagram para mostrar el «lado B» de la fama. Con una sinceridad poco común en el ambiente, confesó estar atravesando un momento de mucha amargura.
«Les voy a ser sincera, la estoy pasando pésimo», admitió la artista, explicando que los nervios le impidieron disfrutar y rendir al nivel que ella misma se exige.
Para Euge, el contraste entre su dedicación diaria y la sensación de bloqueo en el escenario fue un golpe duro: «Tengo una angustia porque digo, loco, no puede ser. Sobre todo porque me la paso estudiando, me la paso dándolo todo».
La lucha contra los nervios y la «mochila» del pasado
La cantante describió como «horrible» la sensación de no poder controlar las emociones en momentos decisivos, algo que, según relató, le sucede incluso en presentaciones con LBC o en grandes estadios.
Este episodio trajo a su memoria otro momento difícil: cuando le tocó cantar el Himno Nacional en un partido de la Selección Argentina, cuya repercusión negativa la afectó profundamente. Esta vez, aunque muchos fans elogiaron su performance con Arjona, ella misma se encargó de negar esos cumplidos, centrada únicamente en sus fallas percibidas.
Refugio familiar y el compromiso de sanar
En medio de la crisis, Euge manifestó que su único consuelo era el aislamiento y el afecto de su hija: «Cuando me siento así, lo que más quiero es estar en mi casa y abrazar a mi niña».
Sin embargo, tras el descargo —que luego decidió eliminar—, la «Muela» llevó tranquilidad a sus seguidores con una nueva historia, recuperando su característica simpatía: «Gracias a todos por sus mensajes, son hermosos. ¡Ya se me pasó la locura!». Lejos de rendirse, concluyó con una promesa hacia sí misma: «Ya voy a aprender, voy a aprender a controlar mi cabeza», dejando en claro que su salud mental será prioridad para sus próximos desafíos en Córdoba.
Ver esta publicación en Instagram





