Una propuesta disruptiva ha sacudido el mercado gastronómico en el sur del país. Lo que comenzó como una alternativa productiva ante las dificultades de la cría tradicional en la Patagonia, terminó convirtiéndose en un fenómeno de ventas: una carnicería de Trelew lanzó a la venta carne de burro y, para sorpresa de muchos, el stock se agotó en un solo día.

El proyecto, denominado “Burros Patagones”, es impulsado por el productor rural Julio Cittadini, quien busca posicionar este producto como una opción económica y nutritiva frente al constante aumento de los cortes vacunos.

«Se llevaron todo en un día»

A pesar de la posible reticencia cultural que podría generar el consumo de este animal, la respuesta del público en Chubut fue inmediata. «El dueño de la carnicería pensó que iba a tardar una semana en vender los cortes y se llevaron todo en un día», relató Cittadini en diálogo con Telenoche.

Según el productor, en el sur no existe una resistencia marcada hacia este tipo de carnes alternativas. El éxito inicial parece estar ligado tanto a la curiosidad como al factor económico: los cortes se ofrecieron a un precio promocional de $7.500 el kilo.»El precio nunca va a superar el 50% del valor de la carne de vaca», aseguró el productor, marcando una diferencia competitiva clave para el bolsillo de los consumidores.

Sabor, color y valor nutricional

Para quienes dudan sobre las características organolépticas de este producto, Cittadini fue contundente al compararla con los cortes tradicionales.  Asegura que es comparable a la carne de vaca y que los cortes (asado, bifes, etc.) son idénticos.» A diferencia de carnes como la de guanaco o ciervo, que son más oscuras, la de burro presenta una coloración rojiza clara», expresó.

Y destacó: «Es una carne más magra y con gran valor nutricional, considerada en varios países europeos como un alimento de alta calidad por sus beneficios para la salud».

¿Una alternativa definitiva?

Por el momento, la venta se realizó como parte de una prueba piloto. Cittadini espera que, una vez obtenidas todas las autorizaciones definitivas, la producción pueda escalarse. La iniciativa surge en un contexto donde el sector rural patagónico busca constantemente nuevas variantes debido a las complicaciones climáticas y geográficas que afectan la cría de ganado vacuno y ovino.

Aunque la polémica está instalada en redes sociales y mesas de debate, los números en el mostrador parecen indicar que hay un mercado dispuesto a probar nuevas alternativas proteicas en la mesa de los argentinos.

Fuente: El doce.tv