El anuncio de Milei generó reacciones dispares: hay respaldo al objetivo de disciplina monetaria, pero también advertencias sobre un BCRA sin herramientas frente a una crisis, cuestionamientos por «insuficiente» y dudas sobre el «grillete fiscal».
La cadena nacional del jueves, en la que Javier Milei presentó la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, abrió un debate que excede la interna con el kirchnerismo, blanco central de sus críticas.
Un Banco Central «débil». Entre los economistas hay coincidencia en que terminar con el financiamiento monetario al Tesoro es, en general, bien visto. Pero el economista Federico Glustein advirtió que, si avanzan algunas de las modificaciones, la entidad podría quedar «muy débil»: un mandato concentrado solo en preservar el valor de la moneda podría restarle margen para actuar ante una corrida bancaria o una crisis financiera. Tampoco está claro aún cómo se garantizará la independencia real de sus autoridades, más allá de extender la duración de los mandatos.
«Timorata» para el ala más liberal. Horacio Liendo, uno de los arquitectos de la Convertibilidad, calificó la reforma de insuficiente. Valoró que se limite el financiamiento al Estado, pero reclamó ir más a fondo: eliminar las restricciones cambiarias y avanzar hacia la libertad cambiaria total, algo que la reforma de la Carta Orgánica no toca.
El «grillete fiscal», más ruido que precisión. Es la adaptación local del shutdown estadounidense, pero con una diferencia: en EE.UU. se activa por falta de acuerdo político; acá busca blindar el superávit y castiga a la política con la suspensión de sueldos. Es la parte del anuncio con más impacto público, pero también la que menos detalle técnico tiene por ahora, lo que alimenta la lectura de que pesa más como gesto comunicacional que como diseño institucional cerrado. Además, su aprobación depende de un Congreso donde el oficialismo no tiene mayoría propia.
En todos los casos, el punto de partida es el mismo: por ahora es un anuncio, no una ley. El debate recién empieza cuando el proyecto llegue al Congreso.





