El estrecho de Ormuz, el nudo del conflicto. Foto: Reuters

La diplomacia logró abrir una ventana de tregua en Oriente Medio, aunque el escenario internacional sigue siendo de extrema cautela. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó desde la cumbre del G7 en Évian-les-Bains (Francia) que este viernes se firmará en Ginebra, Suiza, un acuerdo preliminar con Irán que establece un alto el fuego de 60 días y la reapertura del Estrecho de Ormuz.

Inmediatamente después de la rúbrica del memorando de entendimiento, Teherán y Washington iniciarán las negociaciones para un acuerdo de paz permanente.

Sin embargo, Israel se declaró ajeno al pacto y ratificó que continuará con sus operaciones militares, lo que añade máxima incertidumbre al éxito de la tregua.

Los puntos clave del acuerdo preliminar

A pesar de que el texto oficial del pacto aún no se ha hecho público, los mandatarios adelantaron los ejes principales que comenzarán a regir formalmente a partir de este viernes:

Alto el fuego por 60 días: Una pausa obligatoria en las hostilidades directas entre las fuerzas estadounidenses e iraníes para permitir el ingreso de la diplomacia.

Garantía nuclear en suspenso: El presidente Trump aseguró de manera tajante que el pacto inicial garantiza que «Irán nunca tendrá un arma nuclear». No obstante, se supo que el futuro del programa atómico de Teherán —uno de los puntos más espinosos— fue pospuesto para ser debatido recién en la mesa de negociaciones del acuerdo definitivo.

Debate interno en Irán: En Teherán, el vicepresidente sénior Mohammad Reza Aref hizo un fuerte llamado a la unidad para contener las críticas de los sectores más radicales, intentando vender el avance diplomático no como una debilidad, sino como el resultado de la «fortaleza» iraní durante los tres meses y medio de guerra.

El enojo de Israel y el frente en el Líbano


La gran grieta de este acuerdo radica en que Israel no forma parte de las negociaciones y no está dispuesto a detener su ofensiva.

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, condicionó la estabilidad del proceso a que las fuerzas israelíes se retiren de inmediato del Líbano y cesen sus ataques contra la milicia Hezbolá (respaldada por Teherán). La respuesta de Tel Aviv fue contundente: el ejército israelí mantendrá sus posiciones en el sur del Líbano y, de hecho, este mismo martes concretó nuevos bombardeos, aunque a un ritmo menor que los días previos.