La crisis que atraviesa el sector de la discapacidad volvió a quedar expuesta en Villa Carlos Paz. Esta vez, desde la Fundación Enlaces, un centro de día que trabaja con niños, jóvenes y adultos, decidieron salir a la calle junto a docentes, directivos y concurrentes para pedir ayuda directa a la comunidad.
El motivo es urgente: aseguran que llevan cinco meses sin percibir pagos de obras sociales como PAMI e Incluir Salud, lo que pone en jaque la continuidad del espacio.
Con una nota en mano firmada por la presidenta Ana María Gabas Cabrera, los integrantes de la institución recorren comercios de barrio Villa Domínguez con una carta dirigifa a los comerciantes y vecinos, solicitando donaciones para organizar una rifa solidaria. El objetivo es reunir fondos que permitan cubrir gastos básicos mientras gestionan la regularización de los pagos.
“Estamos atravesando una situación muy crítica desde octubre. Algunas obras sociales no están abonando las prestaciones y eso nos obliga a buscar alternativas para sostener el centro”, explicó Azul, una de las referentes del espacio. No es la primera iniciativa: el año pasado habían impulsado una feria de platos, pero la situación persiste y se profundiza.
La convocatoria es abierta: solicitan cualquier producto que pueda ser sorteado. Quienes deseen colaborar pueden comunicarse al 3541 596740. La campaña tiene como fecha límite el miércoles 29 de abril a partir de entonces comenzarán con la venta de números para el sorteo.
Mientras tanto, la realidad golpea de lleno a quienes asisten al centro. “Es muy difícil la situación. Hay chicos que no pueden venir”, contó uno de los concurrentes. Otro agregó: “Necesitamos plata para seguir, para que todos puedan estar”. Sus palabras reflejan el impacto directo de la crisis: menos asistencia, angustia en las familias y riesgo concreto de perder un espacio clave para la inclusión.
Actualmente, el centro funciona en doble turno y alberga a decenas de personas que desarrollan actividades educativas, terapéuticas y laborales. Talleres, huerta y producción de alimentos forman parte de su rutina diaria, muchas veces también utilizados como herramientas de autofinanciamiento.
Las familias también se organizaron. La semana pasada participaron de una movilización en Córdoba capital y realizaron actividades en el propio centro para visibilizar el reclamo. “Es una situación angustiante, hay mucha desesperación. Para muchos, este lugar es parte de su vida cotidiana”, señalaron desde la institución.
El panorama, advierten, es incierto. Sin respuestas concretas y con deudas acumuladas, el sostenimiento del servicio depende hoy de la solidaridad. Mientras tanto, los propios protagonistas —los chicos— se convirtieron en la cara visible del reclamo, recorriendo comercios, explicando su realidad y defendiendo un espacio que sienten como propio.







