(Ilustrativa)

 

La temporada de ascenso al Monte Everest en 2026 comenzó con serias complicaciones debido a un obstáculo natural en su ruta más transitada. Un gigantesco bloque de hielo quedó inestable en la cascada del Khumbu, uno de los tramos más peligrosos del recorrido, lo que obligó a frenar temporalmente los trabajos de apertura.

Esta tarea, que cada año realizan los experimentados sherpas encargados de asegurar el paso, quedó suspendida hasta que las condiciones ofrecieran un mínimo de seguridad.

Sin un camino habilitado hacia los campamentos superiores, los montañistas no pudieron avanzar con la aclimatación ni trasladar equipamiento, provocando demoras en cadena. Además, surgió la preocupación de que, una vez reabierta la ruta, se produzca una congestión de escaladores en los puntos clave, incrementando el riesgo en una montaña donde cada decisión puede ser determinante.

Tras varios días de incertidumbre y trabajo en condiciones extremas, finalmente se logró restablecer el paso hacia el Campamento I. Sin embargo, los especialistas advierten que la situación sigue siendo delicada, evidenciando lo impredecible que puede resultar el Everest, incluso para quienes cuentan con experiencia en sus laderas.