El valle de Traslasierra y toda la comunidad bomberil de la provincia de Córdoba atraviesan horas de profundo dolor. La trágica caída de un helicóptero Bell 412 en las inmediaciones del Parque Provincial Ischigualasto, en San Juan, se cobró la vida de siete personas, entre las cuales se encontraban dos figuras emblemáticas del rescate y la lucha contra el fuego en Córdoba: Andrés Damián Bosch y Rodrigo Aimetta.
Ambos servidores públicos formaban parte del Sistema Nacional de Manejo del Fuego y de la Agencia Federal de Emergencias (AFE). Al momento del siniestro, la aeronave acababa de dictar una capacitación técnica en suelo sanjuanino y se dirigía hacia La Rioja para colaborar en el combate de un voraz incendio forestal en la zona de Chilecito.
Andrés Bosch: un líder de vocación intachable
El Comisario General Andrés Damián Bosch no solo ejercía como Jefe del Cuerpo Activo de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Villa de Las Rosas, sino que también ocupaba un rol estratégico como coordinador regional en el Servicio Nacional de Manejo del Fuego.
Reconocido por sus pares por su temple ante la emergencia, Bosch dedicó décadas de su vida a coordinar operativos de gran escala en la región centro del país. Para la comunidad del departamento San Javier, Andrés era un pilar indispensable: el jefe siempre dispuesto a ponerse las botas, guiar a las nuevas generaciones y proteger el monte serrano.
“Un ejemplo de entrega y servicio que permanecerá para siempre en la memoria de quienes compartimos con él el honor de vestir este uniforme”, expresaron sus camaradas de Villa de Las Rosas.
Rodrigo Aimetta: compromiso, formación y juventud
A su lado viajaba el Oficial Subinspector Rodrigo Aimetta, un joven pero experimentado instructor que ejercía como jefe de la Brigada Nacional NEA dentro del Manejo del Fuego. Aimetta combinaba su labor de brigadista con un fuerte perfil docente, capacitando a decenas de cuerpos de bomberos a lo largo del país sobre tácticas de ataque directo y seguridad operacional en incendios forestales.
En Villa de Las Rosas, Rodrigo era apreciado no solo por su altísimo nivel de profesionalismo, sino por su calidez humana y constante disposición para colaborar con el cuartel local. Su vocación lo llevó a recorrer el país compartiendo conocimientos, siempre con el mismo objetivo: proteger vidas y recursos naturales.
Un viaje signado por el deber
El trágico accidente ocurrió minutos después de las 10:20 de la mañana, cuando la aeronave en la que viajaban junto a autoridades policiales de San Juan y el piloto Matías Valenzuela perdió contacto. Horas más tarde se confirmó el fatal desenlace que sacudió al país.
La partida de Bosch y Aimetta deja un vacío inmenso en el cuartel de Villa de Las Rosas, en la Federación de Bomberos Voluntarios de Córdoba y en las brigadas nacionales. Hoy, Traslasierra despide a dos de sus mayores referentes, cuyo legado de vocación y valentía quedará grabado para siempre en la historia del servicio público de la provincia.