Los vecinos del barrio Costa Azul expresaron su profunda preocupación por la situación que se vive cada noche en el sector debido a las picadas de motos, las aceleraciones intencionales, los escapes modificados y las reuniones de motociclistas que, según denuncian, se concentran principalmente en zonas donde no existen controles en las calles de ese vecindario.
A través de una carta abierta, señalaron que estas conductas generan ruidos de gran intensidad que impiden el descanso de las familias, alteran la tranquilidad del barrio y representan un riesgo permanente para la seguridad vial. Además, advirtieron que la presencia de estas concentraciones incrementa la sensación de inseguridad y deteriora la convivencia cotidiana.
En la nota, los frentistas sostienen que el problema no es nuevo y que tanto el municipio como la Policía conocen lo que sucede, ya que en numerosas oportunidades realizaron denuncias y presentaron reclamos. Sin embargo, consideran que la falta de controles permanentes permitió que las maniobras ilegales continúen repitiéndose noche tras noche.
En ese sentido, remarcaron que la reiteración de estos episodios demuestra la necesidad de implementar operativos sostenidos para prevenir las picadas clandestinas, impedir las concentraciones de motocicletas que alteran el orden público y sancionar a quienes incumplen las normas de tránsito y convivencia.
La carta completa:
Preocupación por las picadas de motos y la falta de controles en barrio Costa Azul.
Los vecinos del barrio Costa Azul manifestamos nuestra profunda preocupación por la grave situación que se vive todas las noches, especialmente durante la madrugada, como consecuencia de las picadas de motos, las aceleraciones intencionales, los escapes modificados y las reuniones masivas de motociclistas que se concentran, principalmente, en lugares donde no hay ningún control
Estas conductas generan ruidos de extrema intensidad, alteran el descanso de las familias, afectan la tranquilidad del barrio y representan un serio riesgo para la seguridad vial y para la integridad física de vecinos y transeúntes. A ello se suman otras actividades reñidas con las normas de convivencia ciudadana, que incrementan la sensación de inseguridad y deterioran la calidad de vida de quienes habitan el sector.
Resulta especialmente preocupante que las autoridades municipales y policiales se encuentran en conocimiento de esta situación desde hace tiempo, ya que los vecinos hemos realizado reiterados reclamos y avisos. Sin embargo, la ausencia de controles efectivos y permanentes ha permitido que estos hechos continúen repitiéndose noche tras noche, sin una respuesta que brinde una solución concreta.
La reiteración de estos episodios evidencia la necesidad urgente de implementar controles sostenidos, prevenir las picadas ilegales, impedir las concentraciones de motocicletas que alteran el orden público y aplicar las sanciones correspondientes a quienes incumplen la normativa vigente.
Los vecinos reclamamos una respuesta inmediata y eficaz que garantice el derecho al descanso, la seguridad y una convivencia pacífica, poniendo fin a una problemática que se ha vuelto cotidiana y que afecta seriamente la calidad de vida de todo el barrio.





