Foto: Clarín - Fernando de la Orden

La lluvia persistente no logró disipar el clamor de miles de personas que este lunes recorrieron las 13 cuadras del centro de la ciudad en una nueva marcha de Ni Una Menos. En esta ocasión, el dolor tuvo un rostro predominante: el de Agostina Vega, la adolescente de 14 años cuyo cuerpo fue hallado el pasado sábado en un descampado de barrio Ampliación Ferreyra.

«No la escucharon»: La denuncia contra la desidia oficial

Apenas iniciada la movilización, Elizabeth, la abuela de Agostina, tomó la palabra para denunciar lo que considera una cadena de negligencias que pudo haber cambiado el destino de su nieta. Según su testimonio, el domingo 24 de mayo —días antes del hallazgo del cuerpo— Melisa, la madre de la menor, intentó ampliar la denuncia tras obtener datos clave de un remisero sobre el paradero de la joven y su encuentro con Claudio Barrelier.
«A mi hija no la escucharon. Ella fue a denunciar la pérdida de su hija y las personas que estaban en ese lugar no le dieron importancia», reclamó Elizabeth con indignación. La abuela exigió cambios profundos en las instituciones: «Que pongan al frente de la Justicia y la Policía a personas que tengan empatía, que escuchen a las mujeres».

Un sospechoso con protección política

El único detenido por el crimen es Claudio Barrelier, de 33 años, un empleado de la Municipalidad de Córdoba que, según denunció la familia, contaría con contactos políticos. Barrelier tiene antecedentes penales, pero se encontraba en libertad al momento del asesinato.

Para la familia de Agostina, el sospechoso no actuó solo. «Queremos que caigan todos los que tienen que caer, porque ese tipo no lo pudo haber hecho solo», sentenció la abuela ante la multitud. Además, criticó la demora del fiscal Garzón, señalando que las tareas de búsqueda «en serio» solo comenzaron el martes, tras una reunión formal, ignorando las direcciones y datos que la familia ya había aportado desde el primer día.

Víctimas por partida doble

El estado de Melisa, la madre de Agostina, es crítico. Elizabeth relató que se encuentra bajo asistencia psicológica y medicación debido al shock. «Melisa sigue sedada, sabe que su hija no está más pero no toma dimensión», explicó, subrayando que la madre también es víctima del sistema que le dio la espalda cuando buscaba desesperadamente a su hija.
La marcha cerró al ritmo de «Oleeolaa por Agostina vamos a luchar», un cántico que resonó entre los miles de hombres y mujeres que, pese al clima, exigieron que la muerte de la adolescente no quede impune y que la justicia cordobesa responda por los días de búsqueda perdidos.