El paso de la icónica diva Moria Casán por los teatros de Villa Carlos Paz durante las temporadas de verano, desde los años 70, cuenta con una rica historia de éxitos, espectáculos vanguardistas y notorias repercusiones mediáticas. La artista siempre apostó a la Villa para trabajar. Sin embargo, esta etapa de su vida no se ve reflejada en la serie «Moria«, una de las producciones más vistas de la Argentina, hoy por hoy, en la plataforma Netflix.
Dirigida por Javier Van de Couter, la serie protagonizada por Sofía Gala, Griselda Siciliani, Cecilia Roth y con Moria Casán como narradora omnisciente del relato, es un éxito no sólo por contar la vida personal y profesional de la vedette, conductora y actriz, sino por la forma en que está contada.
Por ese motivo, la ausencia de un capítulo o capítulos que cuenten la historia de «La one» en plazas teatrales como la de Carlos Paz o Mar del Plata, no deja de generar interrogantes. Sobre todo, al pensar la importancia de la labor teatral en el interior del país, y su encuentro con el público de diferentes provincias.
Quizás la respuesta esté en el dispositivo desde el cual Moria, guionistas (Martín Vatenberg, Jacques Bonnavent, Donna Tefa Sanguinetti, Javier Van de Couter) y el director de la serie, decidieron contar la biografía de la diva (partiendo de la maqueta de la ciudad de Buenos Aires, microcentro), cuadras alrededor del Obelisco, donde al parecer, sucedió todo lo verdaderamente trascendente en su vida. Allí, sobre esta representación maniquea, podemos ver a Moria manejando los hilos de su propia historia.
La reseña de la serie
Siguiendo con la serie, que cuenta con ocho episodios, se centra en los inicios de la carrera profesional de la excéntrica artista Moria Casán y su llegada al mundo del espectáculo argentino. Moria joven es encarnada por una Sofía Gala que nos brinda una interpretación honesta, impecable, digna de destacar, tal vez la mejor lograda.
Luego, Griselda Siciliani le da vida a una Moria en su momento de mayor exposición mediática, cuando participa de innumerables programas de chimentos de TV y en un concurso de baile que primero la tiene como participante, y luego como jurado,»Bailando por un sueño». Finalmente, Cecilia Roth interpreta a una Moria más madura, que intenta recomponer la relación con su hija, y vencer sus propios fantasmas.
Si bien las tres actrices hacen un gran trabajo, la sensación es que el personaje construido por Siciliani y Roth, se construye más desde la imitación que desde la vivencia interna de su historia: los recuerdos, los momentos vividos, la experiencias de cada momento vital.
Las actrices trabajaron sus composiciones por separado, no obstante compartieron una gestualidad «moriesca» en común, sin haberlo acordado previamente. El espectador podrá constatar este dato.
Más de allá de los diferentes momentos de la trama, el relato permite que el espectador comprenda por qué Moria fue tan única, especial y transgresora, al crecer en un ambiente machista, partiendo de un género teatral, la revista, donde los hombres tenían la voz cantante y ponían las reglas.
A lo largo de los ocho capítulos vamos encontrando la voz propia, la impronta y la forma de imponerse y prosperar de una mujer que se mantuvo vigente desde que apareció en escena, pese a los pronósticos más agoreros.
La serie destaca por evitar la solemnidad de las biopics convencionales; en su lugar, abraza el código del espectáculo, haciendo que incluso los pasajes dolorosos se narren con el particular estilo de Moria. Ella se siente una «alienígena», «el obelisco con tetas», y estos elementos narrativos: la ciencia ficción, lo onírico y lo kirtch se hacen presentes en toda la trama, ocupando un lugar destacado.

En tal sentido, la serie de Moria aporta una coherencia única que va de la mano del pensamiento y la construcción de personaje-persona que todos conocemos, admiramos y criticamos. Un círculo perfecto que se cierra hacia el final de la obra, y que incluso, no deja de hablar de temas tan difíciles y vigentes como el de la maternidad, sus diferentes formas y enorme complejidad.
La producción ejecutiva de la serie estuvo a cargo de la productora About Entertainment, con la participación de figuras como Armando Bó, Mercedes Reincke, Natacha Cervi y Ezequiel Olemberg, junto a la propia Moria Casán.
La biopic alcanzó rápidamente el puesto número 1 en Netflix Argentina, ingresó al Top 10 global semanal de producciones de habla no inglesa y lideró visualizaciones en países de la región como Chile y Paraguay.

Inicios en Carlos Paz y su consolidación
La relación de Moria Casán con Carlos Paz comenzó a mediados de la década de 1970, una plaza teatral en la que creyó desde muy temprano. Moria se presentó por primera vez en la villa en el año 1976 en el Teatro Sambao. En esa oportunidad, compartió escenario con Guillermo Rico, uno de los grandes del humor del momento. Este debut en el Teatro Sambao -ubicado históricamente donde luego funcionaría una sucursal del Supermercado Cordiez sobre la avenida San Martín- es considerado por referentes locales como su gran lanzamiento en la ciudad.
Con La patota revistera (1984), formó un recordado elenco junto a Carmen Barbieri, Santiago Bal y Mario Castiglione en el Teatro Orfeo (luego Teatro Bar).
Durante esos años dorados, comienzos de los 80, también encabezó diversas revistas y protagonizó la obra «La Mejor de la Cuadra», una producción de Hugo Sofovich en la que compartió cartel con el actor Osvaldo Pacheco.
En 1985 Moria inauguró la sala que en aquel entonces se llamaba «Estrellas» (hoy Teatro Coral), junto a Mario Castiglione, padre de su hija Sofía Gala.
Tres años después, en 1988, la diva llevó la revista al Teatro del Lago, con la propuesta «El revistazo rompe todo», la cual tuvo gran éxito del público. Luego, estuvo ausente varias temporadas.

La mítica Brujas (década de 1990), obra que sí está reflejada como oportunidad laboral clave para Moria en la serie de Neflix, rompió récords de taquilla en el Teatro del Lago en coproducción local.
El regreso triunfal con «What pass Carlos Paz?»
Tras muchos años sin hacer teatro en las sierras, Moria regresó en el verano de 2008-2009 con una propuesta ideada y dirigida por ella misma en el Teatro Coral, una sala de 600 butacas de su socio Luciano Garbellano.
Definido por la diva como un «zapping teatral» y un «show sensorial» de más de una hora y media de duración, la puesta en escena rompía con la revista tradicional. El escenario estaba pintado completamente de rojo para simular el infierno, ambientando un restaurante comandado por su personaje, «Madame Moriá» . A los costados del tablado se dispusieron mesas VIP donde cada noche cenaban 11 espectadores que abonaban una ubicación preferencial.
Fiel a su estilo interactivo, Moria bajaba a la platea para mezclarse con el público, indagando con humor sobre la vida sexual de las parejas presentes, quienes recibían alfajores de una fábrica local de regalo por su complicidad.
Además de monologar y conducir el espectáculo, bailaba y cantaba un tango moderno (al estilo Bajofondo) bajo la dirección de Martín Bianchedi, en el cual explicaba pasajes de su vida.
La artista estuvo acompañada por Nazarena Vélez, Juan Acosta (maitre con monólogos muy aplaudidos), Belén Francese (con sus conocidas rimas y un striptease), Marcela Feudale (debutando como la camarera torpe y graciosa), Atilio Veronelli (mozo y libretista de la obra, Mauricio Jortack (imitador de cantantes que hacía de cocinero). Además participó Charlie «G«, travesti que aportaba gracia en el escenario y bailaba el tango de cierre con Moria).

La consagración artística en 2024- 2015: «Priscilla, la reina del desierto»
En el verano de 2024- 2015, Moria regresó a Carlos Paz para protagonizar la aclamada comedia musical «Priscilla, la reina del desierto» en el Teatro Candilejas, compartiendo el escenario con Diego Ramos y Alejandro Paker.
En la propuesta encarnó a Bernadette, una transexual ícono de la época dorada de las drag queens. Tras obtener la aprobación de los dueños ingleses de la obra, Moria se convirtió en la única mujer en el mundo (de las diez puestas internacionales que tenía Priscilla) autorizada para interpretar este personaje trans.
A pesar de que «Priscilla» fue la segunda obra más nominada de la temporada con 17 categorías (vestuario, sonido, escenografía, dirección, entre otras), la organización no le otorgó ninguna nominación individual a Moria. Esto generó gran sorpresa mediática debido a que sus coprotagonistas, Ramos y Paker, sí compitieron como mejores actores.
Pese al vacío en los premios oficiales de la villa, Moria fue reconocida en los Premios VOS 2015, donde obtuvo el galardón a la «Consagración» y una nominación como Mejor Actriz.






