En un duro diagnóstico sobre el recorte de fondos de la administración central, el gobernador de Córdoba anunció un fondo propio de $2.000 millones para sostener la educación técnica. La inversión provincial quintuplica los recursos enviados por Nación.

El gobernador Martín Llaryora subió el tono de su reclamo contra las políticas de ajuste del Gobierno nacional y advirtió que la desinversión en educación técnica representa un peligro inminente para el modelo productivo del país. Con una frase lapidaria, el mandatario cordobés sentenció: “Destruir, desfinanciar o asfixiar las escuelas técnicas es sacrificar el presente y el futuro de la industria nacional”.

Ante la caída del presupuesto nacional para el sector —que promedia un 40% tras la derogación del piso histórico de inversión que garantizaba la Ley 26.058—, Llaryora anunció la creación de un fondo provincial de $2.000 millones. El dato político es contundente: Córdoba pondrá cinco veces más dinero que el que envía la Nación ($400 millones) para garantizar que las instituciones formadoras de talento no detengan su marcha.

Sin talento no hay industria

Para el mandatario cordobés, la relación entre el aula técnica y el parque industrial es indisoluble. “Las escuelas técnicas necesitan ser sostenidas, no desfinanciadas, porque son la base de la creación de talentos para nuestras industrias”, expresó. En su visión, el desarrollo de las ciudades del interior cordobés está atado a la capacidad de sus jóvenes para insertarse en el sector productivo o emprender.

“No hay trabajo sin industria y no hay industria sin talento”, remarcó Llaryora, subrayando que asfixiar estas escuelas es condenar al país a la producción primaria o a los servicios, quitándole el valor agregado que genera el progreso real.

El fantasma del 2001 y la «resistencia» docente

En un pasaje cargado de contenido histórico, el gobernador comparó la coyuntura actual con la etapa previa a la crisis de 2001. Recordó que en aquel entonces también se intentó convencer a los argentinos de que el país no debía tener industria.

“Las etapas se repiten”, advirtió, y aprovechó para rendir homenaje a la resistencia de los docentes técnicos que, en aquellos años, evitaron el cierre de instituciones a pesar de los decretos nacionales. Llaryora aseguró que hoy Córdoba no dejará solos a esos maestros y pidió a los intendentes y a la comunidad trabajar juntos para exigir que el financiamiento nacional sea restituido.