El Arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, lanzó duras críticas hacia las políticas de ajuste que lleva adelante el Gobierno nacional. El referente de la Iglesia cordobesa centró su mensaje en la situación que atraviesan los sectores más vulnerables, señalando especialmente el impacto en las personas con discapacidad y los adultos mayores.

Una definición de alto voltaje

Rossi utilizó términos de fuerte peso político para describir la gestión actual de la asistencia social y los fondos previsionales. “Estamos viendo favorecer a los opulentos y restringir ayuda a discapacitados, jubilados, enfermos y vulnerados”, sostuvo ante los fieles.

El cardenal fue más allá al trazar una comparación que generó repercusión inmediata: “Como hablamos de terrorismo de Estado, hay cierto sadismo de Estado e institucional”, sentenció, calificando el recorte como un signo de «decadencia».

Contra la agresividad y el fanatismo

Además del análisis económico, el mensaje de Rossi apuntó al clima de violencia que percibe en el debate público. El arzobispo pidió rechazar los discursos fanáticos y la escalada de agresividad que domina la agenda política actual.

“La Iglesia de Cristo es la Iglesia del amor, no de la ortodoxia. No con gritos, fanatismo ni agresividades”, afirmó, buscando diferenciar el rol social de la Iglesia de la actual polarización que atraviesa el país.

El impacto en Córdoba

Las declaraciones de Rossi no pasan desapercibidas en la provincia, donde se ha consolidado como una de las voces más influyentes. Sus palabras se dan en un contexto de creciente tensión entre la Iglesia y la gestión de Javier Milei, marcada por las diferencias profundas sobre el rol del Estado en la asistencia social.

Mientras el oficialismo defiende el ajuste fiscal como una medida necesaria para la estabilidad, referentes como Rossi advierten que el costo social está recayendo sobre quienes menos tienen, pidiendo recuperar una lógica de convivencia y coherencia basada en la ayuda al prójimo.