La crisis en la atención de los adultos mayores ha llegado a un punto de no retorno. En el marco de una medida de fuerza nacional, los médicos de cabecera del PAMI en Villa Carlos Paz denunciaron un recorte salvaje en sus ingresos y una maniobra administrativa del organismo que pone en jaque la continuidad de los consultorios privados y la salud de los jubilados.
Un cambio de reglas «entre gallos y medianoche»
En diálogo con el podcast Una de Cal, José Avilés, delegado de APPAMIA en la ciudad, relató con dureza cómo la intervención del organismo modificó el sistema de pagos de manera retroactiva.
Según explicó, se eliminó de un plumazo el pago por consulta presencial, dejando únicamente un monto fijo por «cápita» (cantidad de pacientes asignados). “Esto implica un recorte salarial efectivo de entre el 30% y el 50% de lo que cobramos. Nos cambiaron las reglas de juego el día 9 de un mes, con efecto retroactivo al día 1”, sentenció el profesional.
El drama del consultorio: gastos fijos vs. sueldos recortados La situación económica para los prestadores locales es insostenible. Avilés dio un ejemplo concreto de su propia facturación: este mes percibirá 800.000 pesos menos, una cifra que impacta directamente en la operatividad de su espacio de trabajo. “Tengo ese monto menos para pagarle a la secretaria, el alquiler, la matrícula profesional, los seguros e internet. Con más de un millón de pesos en gastos fijos, estamos en una situación desesperada”, confesó.
De la pandemia al olvido
El testimonio del médico también rescató el factor humano y el destrato institucional. Recordó que durante la pandemia fueron ellos quienes sostuvieron el sistema de salud, incluso cuando las agencias de PAMI estaban cerradas. “Pasamos de ser héroes que arriesgaban la vida a vivir una situación de miseria por una decisión burocrática tomada desde un escritorio en Buenos Aires”, lamentó Avilés, subrayando que muchos colegas ya están evaluando cerrar sus consultorios y dejar de atender a la obra social.
La salud de los abuelos, en riesgo
Más allá de lo salarial, el reclamo apunta al deterioro de la calidad de vida de los jubilados. Con turnos que se dilatan y médicos que no pueden sostener sus estructuras, el sistema de salud para la tercera edad en Punilla enfrenta su momento más oscuro. “No estamos pidiendo un aumento extraordinario, estamos pidiendo que no nos quiten lo que ya estamos trabajando”, concluyó el médico, advirtiendo que, de no mediar una solución, el servicio de cabecera en Carlos Paz podría desaparecer.





