El viernes amaneció con un intenso frío en las Altas Cumbres y la nevada no tardó en llegar. Así, con lluvia y nieve, la ruta cortada por precaución y temperaturas bajo cero, un grupo de voluntarios y agentes municipales de Mina Clavero llegó hasta el paraje Giulio Césare para testear a los vecinos ante la posibilidad de contagios por contacto estrecho.

Jeremías Dolzán trabaja en el municipio como inspector y cuando comenzó la pandemia se capacitó junto a un grupo de compañeros para tareas de salud comunitaria.
Este viernes, junto a sus compañeros, llegó hasta la escuela 20 de Junio, en lo alto de las sierras, para visitar y testear a las familias de ese paraje, que es cercano a la ruta E34 y pertenece al ejido de Mina Clavero.

”Salió un caso positivo en la localidad de Cura Brochero, la persona es docente en la escuela y viaja en un transporte municipal que lleva a los chicos de la burbuja”, cuenta Jeremías a Carlos Paz Vivo y apunta que luego de tres días de espera, como marcan los protocolos, “subieron” a las sierras para testear a los posibles contactos con este caso.

“Antes de subir hicimos todo el trabajo de logística para saber dónde estaban ubicadas las casas de las familias y comunicarles que íbamos a ir. A algunos los citamos a un dispensario que está en el parador porque vivían cerquita, a otros en una garita y a otros los fuimos a visitar en sus casas”; relata.

En el dispensario ubicado en ese paraje, los agentes capacitaron al personal del lugar y le dejaron material para testeos.

“Empezamos a recorrer la zona casa por casa. Fuimos buscando los domicilios y bajamos en cada casa”, asegura Dolzán, que agrega: “Hay una casa a la que no pudimos llegar porque está cruzando un río y estaba crecido”. La idea era llegar este sábado por la tarde para culminar con ese trabajo.

El lugar

Quiénes son

Con un promedio de edad de 34 años, los agentes del municipio son trabajadores del área de Inspectoría capacitados para actuar en la pandemia. “Somos inspectores de tránsito. Somos 14 personas, del área de Inspección General, inspectores de comercio, de seguridad e higiene, de vía pública, temas ambientales. Desde que estamos en pandemia muchos de nosotros nos capacitamos con la Cruz Roja y en el COE Central por lo que tenemos personal voluntario para trabajar en esto. Somos voluntarios porque nadie nos obliga a hacerlo aunque percibimos nuestro sueldo como inspectores”, cuenta.

Jeremías asegura que el esfuerzo vale la pena al entrar en contacto con la realidad de los pobladores de las sierras. “Hay días que trabajamos entre 15 y hasta 20 horas. Empezamos a la mañana, hacemos un conteo de casos al mediodía y seguimos”.

Experiencia

Sobre lo que les deja la experiencia, Jeremías asegura: “Hacemos este trabajo sabiendo cómo es la gente de las sierras. Son personas que no tienen maldad. Si uno les dice que a tal hora va a estar, ellos confían plenamente en lo que uno les dice y así como estaba ayer, nevando, lloviendo y con viento, había una familia que estaba en la garita en esa situación. Cualquier persona no hubiera ido y ellos van porque es la única oportunidad que tienen de poder tener un diagnóstico, de testearse, de saber cómo están”.
Para los hombres y mujeres jóvenes que están abocados a esta tarea, la realidad que les toca vivir es asumida con compromiso.

“El trabajo que hacemos es un compromiso”, dice Jeremías. “Por eso, si está lloviendo o está nevando, dijimos vamos y no podemos abandonar la tarea. Tenemos que ir porque la gente nos está esperando”.

Sobre la experiencia de la jornada de trabajo bajo la nieve y la lluvia, el joven agente municipal asegura que el frío se sintió, pero la satisfacción del trabajo cumplido es reconfortante.

“El auto registraba 0 grados pero la sensación térmica era de bastante menos. Estaba nevando, llovía. Sufrimos el frío, pero la experiencia de estar ayudando, estar colaborando, estar en contacto cara a cara con la gente, ahí es cuando cobra sentido el trabajo que uno hace por el agradecimiento de esta gente”.