La muerte de Tomás Elías Orihuela desató un escándalo que sacude nuevamente a la Central de Policía y pone bajo la lupa el accionar de la fuerza en los barrios del este de la capital.

El joven de 19 años falleció este lunes por la noche tras permanecer dos días en coma profundo en el Hospital Eva Perón de barrio Los Filtros.

Su agonía comenzó el pasado sábado, cuando lo hallaron con un buzo alrededor del cuello en una celda de la Comisaría 6ª de barrio General Paz, en un episodio que la versión oficial intenta caratular como suicidio pero que su familia denuncia como un claro caso de abuso policial y tortura.

La reconstrucción de los hechos que hacen sus allegados plantea un escenario de persecución previa, ya que Tomás fue detenido el jueves por la noche y liberado poco después, para volver a ser aprehendido el sábado.

«Entró caminando y me lo devolvieron muerto»

Su hermana fue tajante al declarar que el joven entró caminando a la dependencia y se lo devolvieron muerto, desestimando la posibilidad de que se haya quitado la vida por propia voluntad. Según los familiares, Tomás ya conocía el sistema de detención y sabía que recuperaría la libertad en pocas horas, por lo que no encuentran lógica en la explicación oficial.

La fiscal Silvana Fernández lidera una investigación que busca respuestas urgentes ante las irregularidades del procedimiento. El Órgano de Control de las Fuerzas de Seguridad ya intervino y secuestró cinco teléfonos celulares pertenecientes a los efectivos que estaban de guardia al momento del hallazgo.

Los investigadores analizan minuciosamente las filmaciones internas de la comisaría y las comunicaciones de los uniformados para determinar si existieron agresiones físicas antes de que el joven apareciera casi sin vida.

Una de las dudas centrales que rodea el caso es por qué Orihuela permaneció tantas horas alojado en una comisaría barrial en lugar de ser trasladado a un centro de aprehensión adecuado para su custodia.

Tensión en el barrio y en el Hospital

El clima de tensión social estalló apenas se confirmó el deceso del joven.

En el Hospital Eva Perón se registraron graves incidentes donde familiares y vecinos, desbordados por el dolor y la indignación, agredieron a policías y destrozaron mobiliario del establecimiento. Esta furia es el correlato de lo sucedido el domingo en la Ruta 19, a la altura de barrio Bajo Pueyrredón, donde una protesta de los vecinos terminó con una fuerte represión policial que incluyó el uso de balas de goma, dejando cartuchos desparramados en la zona como mudo testimonio del enfrentamiento.

La palabra del ministro Quinteros

Por su parte, el ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros aseguró que se buscará llegar hasta las últimas consecuencias para conocer la verdad del hecho. Aunque el funcionario intentó respaldar el accionar institucional de la fuerza, advirtió que no se tolerará a ningún efectivo que actúe por fuera de los marcos legales. Por el momento, el caso no tiene imputados ni detenciones, pero la sombra de la violencia institucional volvió a generar un cimbronazo político y social en una Córdoba que exige justicia por Tomás.