A once minutos de Pinamar, en la localidad de Ostende, hay un hotel que lleva más de un siglo abierto y que guarda una conexión insólita con la literatura argentina y universal. El Viejo Hotel Ostende fue inaugurado en diciembre de 1913. Tiene más de 80 habitaciones, salones de lectura y esgrima, jardín de invierno y hasta fábrica de pastas propia.

Hoy, sigue recibiendo huéspedes y se puede visitar como si fuera un museo, sin dejar de ser un hotel en funcionamiento. Si estás pensando en conocerlo, la forma más práctica es consultar opciones de micros a Pinamar, que queda a unos dos kilómetros de Ostende.

El huésped más célebre del hotel fue Antoine de Saint-Exupéry. El aviador y escritor francés se alojó durante dos veranos consecutivos a principios del siglo XX y eligió siempre la habitación 51, en la torre del edificio. Esa habitación se conserva intacta: la cama de caño verde con cisnes en el respaldo, los muebles originales, copias de los bocetos de El Principito en las paredes y ediciones del libro en distintos idiomas sobre la mesita de luz.

Algunos sostienen que los primeros textos de Saint-Exupéry fueron escritos en papel con membrete del hotel, y una versión bastante difundida atribuye a las dunas de Ostende parte de la inspiración detrás de los paisajes desérticos de su obra más famosa. En el año 2000, el Concejo Deliberante de Pinamar lo declaró ciudadano ilustre post mortem, en coincidencia con el centenario de su nacimiento.

Pero Saint-Exupéry no fue el único escritor que encontró algo en ese edificio rodeado de arena. A fines del verano de 1946, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo se hospedaron en el hotel y quedaron tan atrapados por el lugar que extendieron su estadía hasta el invierno.

La experiencia de estar encerrados en un hotel semivacío, rodeados de médanos que bloqueaban las salidas y tormentas de arena que convertían el edificio en algo parecido a un barco encallado, los llevó a escribir Los que aman, odian, publicada ese mismo año por Emecé.

Es la única novela policial que escribieron juntos: un crimen en un hotel costero ficticio llamado Bosque del Mar, con huéspedes convertidos en sospechosos y un médico homeópata como detective involuntario. Bioy explicó alguna vez que el método de trabajo fue similar al que usaba con Borges. Inventaban episodios, alguien proponía una solución y él escribía. En 2017, la novela fue llevada al cine con Guillermo Francella y Luisana Lopilato, aunque el edificio que aparece en la película no es el hotel.

El Viejo Hotel Ostende es un puente vivo entre el pasado y el presente de la historia argentina. Su pileta climatizada funciona en el pozo restaurado de un viejo molino, al lado de una higuera centenaria. Y sus paredes funcionan como la pieza de un rompecabezas literario que conecta a un aviador francés con un matrimonio de escritores argentinos y un hotel que las dunas intentaron sepultar más de una vez.