Este domingo, México despertó con una noticia que podría reconfigurar el mapa del crimen organizado en el continente: la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, mejor conocido como “El Mencho”. Aunque durante años se especuló sobre su precario estado de salud debido a una insuficiencia renal crónica, las informaciones que surgieron este fin de semana indican que el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) finalmente habría fallecido.

De los campos de Michoacán a las listas de la DEA

Nacido el 17 de julio de 1966 en Aguililla, Michoacán, Oseguera Cervantes tuvo una vida marcada por el contraste y la ilegalidad. En su juventud, emigró a Estados Unidos, donde trabajó en el campo y, curiosamente, llegó a desempeñarse como policía en algunas localidades antes de ser deportado por tráfico de heroína.

A su regreso a México, se integró a las filas del Cártel del Milenio. Tras la fragmentación de esta organización y la muerte de Ignacio “Nacho” Coronel en 2010, “El Mencho” fundó el CJNG. Lo que siguió fue una expansión sin precedentes basada en una violencia extrema y una estructura paramilitar que desafió directamente al Estado mexicano.

El ascenso de “El Señor de los Gallos”

Bajo su mando, el CJNG se convirtió en la organización con mayor presencia geográfica en México, operando en más de 25 estados y extendiendo sus tentáculos a los cinco continentes. Su apodo secundario, “El Señor de los Gallos”, hacía referencia a su afición por las peleas de aves, pero su fama real venía de su capacidad para el combate urbano.

Entre sus “hitos” más oscuros se encuentran:

El derribo de un helicóptero militar con un lanzacohetes RPG en 2015.

El atentado contra Omar García Harfuch en plena Ciudad de México en 2020.

El control del tráfico de fentanilo, que lo puso en la mira principal de Washington, que ofrecía 10 millones de dólares por su captura.

El final de un mito

Desde hace al menos tres años, la inteligencia mexicana y estadounidense reportaban que el capo se encontraba oculto en las zonas montañosas entre Jalisco, Colima y Michoacán. Se dice que incluso mandó a construir su propio hospital privado para tratarse sus problemas renales sin ser capturado.

La noticia de su muerte este domingo genera una gran incertidumbre. La principal preocupación de las autoridades es quién heredará el trono del CJNG. Nombres como el de “El Jardinero” (Audias Flores Silva) o su yerno, “El Menchito” (actualmente extraditado), han sonado en el pasado, pero la caída del líder máximo suele desatar purgas internas y guerras territoriales con cárteles rivales como el de Sinaloa.

Con la desaparición física de Oseguera Cervantes, se cierra uno de los capítulos más sangrientos de la historia moderna de México, aunque el legado de su organización continúa siendo el mayor desafío de seguridad para la región.

Fuente: La Jornada (México)