En un contexto atravesado por la circulación de mensajes violentos y su rápida viralización, alumnas de sexto año del Ipem 365 René Favaloro pusieron en palabras una preocupación que crece en las aulas: la pérdida de sensibilidad frente a hechos graves como las amenazas de un tiroteo en las escuelas y el rol de las redes sociales en ese proceso.

Durante una actividad escolar que proponía reflexionar sobre el mensaje intimidatorio que fue dejado en una de las paredes del baño de hombres el jueves a media mañana, Morena Jordan, Sofía Rivarola y Mia Rodríguez reflexionaron sobre el sentido de la consigna y plantearon la necesidad de ir más allá de lo superficial.

Con carteles reproduciendo la frase utilizada por el anónimo autor, virada a mensajes de pacificación y sosiego, los estudiantes intervinieron con carteles el patio del IPEM y dialogaron con los medios locales sobre dicha iniciativa que fue disparador para profundizar en los alcances de la salud mental y en la gravedad de los temas que circulan entre adolescentes.

El riesgo de naturalizar la violencia

Las alumnas advirtieron que hoy ciertos contenidos extremos, como tiroteos escolares, son replicados en forma de tendencias en redes sociales, lo que contribuye a una preocupante desensibilización. “Preocupa que un tema tan serio se convierta en un trend”, señalaron, con inquietud.

El debate en clase dejó momentos que impactaron en el grupo. Una de las jóvenes recordó el planteo de un compañero sobre cómo cambiaría la reacción si una tragedia como la ocurrida en San Cristobal afectara directamente al curso. “No sería lo mismo, no se reirían”, explicó, al tiempo que cuestionó las burlas y la liviandad con la que a veces se abordan estas situaciones.

Desde su mirada, la falta de empatía no solo duele, sino que también puede escalar en consecuencias más graves. “Si no hablamos estos temas, es peor”, afirmaron, destacando la importancia de generar espacios de diálogo tanto en la escuela como en el hogar.

Entre la reflexión y la responsabilidad social

Otra de las estudiantes decidió no modificar el mensaje original en su intervención, justamente para preservar la crudeza del planteo. Si bien reconoció que algunos optaron por resignificarlo desde un enfoque más “amoroso”, consideró que eso puede diluir la gravedad del problema.

En su análisis, la violencia no es un hecho aislado ni exclusivo de un adolescente, sino parte de un fenómeno más amplio. “El mundo está violento, hay guerras y comunidades en Internet que refuerzan ideologías extremas”, expresó, señalando que se trata de un problema estructural.

Frente a este escenario, las jóvenes coincidieron en que la clave está en recuperar la conciencia colectiva. Plantearon que muchas veces los adolescentes replican conductas sin dimensionar su impacto, influenciados por comentarios o contenidos virales que presentan lo grave como algo gracioso.

También remarcaron dificultades concretas dentro del aula: intentos de debatir que son interrumpidos por risas o descalificaciones. “Cuando uno quiere opinar, le dicen que exagera”, describieron, marcando un clima que dificulta el intercambio profundo.

Un llamado a la conciencia

Las estudiantes subrayaron que la prevención debe comenzar en casa y reforzarse en la escuela, con un aprendizaje claro sobre cuándo corresponde el humor y cuándo la seriedad. En ese sentido, hicieron un llamado directo a sus pares a comprender el peso de ciertos mensajes.

Recordaron además un caso reciente en Santa Fe, donde la pérdida de una vida joven puso en evidencia la gravedad del tema. “No es gracioso”, insistieron, preocupadas por la posibilidad de que la viralización incentive conductas peligrosas.

Finalmente, advirtieron sobre un escenario inquietante: jóvenes que, atravesados por problemas de salud mental y expuestos a estos contenidos, puedan interpretar la violencia como una opción válida o incluso atractiva. “Nunca sabemos lo que puede pasar”, concluyeron.

Las voces de Morena Jordan, Sofía Rivarola y Mia Rodríguez no solo reflejan una inquietud generacional, sino que abren un debate urgente sobre el rol de la escuela, la familia y las redes sociales en la construcción de una sociedad más consciente.

El caso

Cabe recordar que la amenaza de tiroteo encendió las alarmas en el Ipem 365 René Favaloro, luego de que apareciera una pintada en uno de los baños de varones durante la mañana del jueves. La situación obligó a activar de inmediato los protocolos establecidos por el sistema educativo y dio intervención a la Justicia y a la Policía.

Según explicó el directivo Pablo Angulo a Canal 2 de CPTV, el procedimiento fue claro: se realizó la denuncia correspondiente en la unidad judicial y se dio aviso a las autoridades para garantizar la seguridad dentro del establecimiento. El mensaje, catalogado como una intimidación pública, advertía sobre un supuesto ataque armado que se concretaría este viernes.

En paralelo, la Policía de Córdoba desplegó un operativo preventivo en la institución, con presencia de móviles durante el ingreso de los estudiantes. También se hizo presente un comisario y personal judicial, incluido un ayudante de la Fiscalía, quienes llevaron adelante una inspección ocular y recolectaron pruebas para avanzar con la investigación.

Clases con normalidad y algunas ausencias

Pese al impacto inicial, desde la institución señalaron que la actividad escolar continuó con normalidad, aunque se registraron algunas inasistencias producto del temor de las familias. “Entendemos la preocupación, pero hoy la escuela funciona normalmente”, indicaron.

Las autoridades destacaron el acompañamiento de las fuerzas de seguridad y remarcaron que se trabaja para llevar tranquilidad a la comunidad educativa mientras avanza la investigación.

En medio de la preocupación, la escuela decidió transformar el episodio en una instancia de aprendizaje. “Creemos que estos momentos también deben abordarse desde lo pedagógico”, explicó Angulo, subrayando que la institución promueve valores como el respeto y la responsabilidad colectiva.

El caso no fue aislado. Según indicaron, varios directivos de escuelas de Carlos Paz coincidieron en la unidad judicial tras registrar episodios similares en otras escuelas de la región, lo que genera inquietud por una posible “ola” de amenazas.

En ese contexto, desde la institución hicieron un llamado a las familias para involucrarse activamente en el control y acompañamiento del consumo de contenidos en redes sociales. “Es clave saber qué ven los chicos y poner límites cuando aparecen mensajes violentos”, remarcaron.