Samanta Schweblin.

En un anuncio que sacudió el panorama literario iberoamericano, la escritora argentina Samanta Schweblin fue consagrada este miércoles en Barcelona como la ganadora de la primera edición del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana.

Con su libro de cuentos El buen mal, la autora de 48 años se alzó con un galardón cuya dotación asciende a un millón de euros, igualando la cifra que entrega el histórico Premio Planeta.

El jurado, presidido por la reconocida escritora y periodista Rosa Montero, destacó la excepcionalidad de la obra de Schweblin entre una preselección de títulos publicados en 2025. “Hoy este premio da su primer paso premiando la excepción. Me emociona pensar que estoy recibiendo un reconocimiento que es también para el género del cuento”, expresó la autora al conocerse el fallo.

Un podio de grandes nombres

El premio no solo otorga una cifra récord para la ganadora, sino que también distingue a sus finalistas con 30.000 euros cada uno. En esta edición inaugural, Schweblin compitió con figuras consagradas de las letras hispanas: Enrique Vila-Matas (España) por Canon de cámara oscura, Nona Fernández (Chile) por Marciano, Marcos Giralt Torrente (España) por Los ilusionistas y Héctor Abad Faciolince (Colombia) por Ahora y en la hora.

Polémica y «Soft Power»

El nacimiento del galardón no ha estado exento de controversia en España. Financiado por Aena (la empresa gestora de aeropuertos con mayoría de capital estatal), el premio generó debates sobre la pertinencia de que una firma del sector transporte irrumpiera con tal presupuesto en el ámbito cultural.

Ante las críticas, el presidente de Aena, Maurici Lucena, defendió la iniciativa como una inversión en «soft power» para la cultura hispana. Además de la dotación económica, la empresa se comprometió a adquirir miles de ejemplares de las obras finalistas para su distribución en administraciones locales y entre sus propios trabajadores.

La estética de «lo raro» en El buen mal

En su obra premiada, Schweblin profundiza en su característica exploración de lo inusual. En recientes declaraciones, la autora reflexionó sobre la naturaleza de sus relatos: Lo raro descoloca, nos obliga a volver a mirar… si lo normativo es solo un acuerdo social, entonces hay más ficción ahí que en lo raro y en lo único”.

Para la escritora, la locura y lo anormal funcionan como espacios de verdad profunda. “Si este mundo es una pava hirviendo, la locura es la válvula de escape; puede que te moleste el chillido, pero sin la válvula explotaríamos todos”, concluyó, reafirmando una poética que hoy la sitúa en la cima de la narrativa actual.

Fuente: Pagina 12.