“Ni media palabra” desembarca en el Teatro Holiday con una propuesta que combina el humor desopilante, la nostalgia de los “Marquesi” y una cruda crítica social a los consumos culturales modernos.

La tensión es el hilo conductor de una historia en la que “Ni media palabra” más puede pronunciarse sin que el conflicto explote. Tres hombres encerrados en una casa se enfrentan a las consecuencias devastadoras de una situación del pasado que uno de ellos considera injusta y que, según su visión, arruinó su vida para siempre.

El juego de la venganza

La obra, protagonizada por Nicolás Cabré (en el papel del presentador Dani Duval), Mariano Martínez (como el productor Chema) y el Bicho Gómez (un ex participante de un programa de entretenimientos al estilo “Pasapalabra”), se desarrolla en un escenario de nerviosismo constante. El disparador son los deseos de venganza del participante, reconocido como “El náufrago” por el aspecto que lucía allá por el 2020.

Él busca que tanto el conductor como el productor paguen por no haberle concedido el premio máximo cuando estaba a punto de ganar millones de dólares; una suma que habría solucionado su existencia en aquel último y decisivo programa. La trama inicia con violencia: el participante irrumpe en la casa de Duval apuntándolo con un arma. Lo que en principio parece un robo común, pronto se revela como una oportunidad de revancha para un hombre que apostó todo al éxito efímero de la pantalla.

Humor, nostalgia e intertextualidad

A pesar de la premisa dramática, la propuesta se cuenta en clave de comedia. Los enredos y malentendidos se suceden uno tras otro, logrando que el espectador ría a carcajadas. La dramaturgia pertenece al uruguayo Fernando Schmidt (guionista de Antonio Gasalla y responsable del éxito “Radojka”), quien entrega un texto tan interesante como complejo, permitiendo que los actores desplieguen diversos matices y momentos desopilantes.

Con esta obra, Cabré y Martínez regresan a aquella complicidad tan celebrada por el público con propuestas como el programa “Son amores”, de la productora Polka, que los catapultó a la fama, ubicándolos en el podio más alto de lo popular. En esa novela, ellos interpretaban a los hermanos Marquesi, ambos jugadores de fútbol (Pablo y Martín Marquesi). Incluso uno de los temas del personaje de Martínez (Martín) suena varias veces durante la historia creando esa intertextualidad sonora que los cobija junto al público, en un recuerdo entrañable.

El espejo de la sátira

La puesta en escena, dirigida por Rocío Pardo, es tradicional pero incorpora elementos modernos que marcan a nuestra sociedad, como la omnipresencia de la Inteligencia Artificial. La IA aquí no es solo un accesorio, sino un dispositivo que controla luces y música, convirtiéndose casi en un personaje más que acentúa la alienación de los protagonistas a todo un sistema que los atraviesa y constituye.

El giro narrativo final refuerza la sátira y propone una crítica social sobre ciertos consumos culturales que resultan tan atrapantes como peligrosos. La obra trae a la memoria clásicos del cine como “Un mundo implacable” (1976), “El Show de Truman” (1998) o “Requiem para un sueño” (2000), explorando cómo la obsesión por los shows televisivos y la validación mediática impactan en la salud mental del sujeto posmoderno. También hay referencias a las redes sociales y a la ilusión de popularidad que generan.

“Ni media palabra” es una invitación a reír sin pausa, pero también a reflexionar sobre el precio de la fama, las miserias humanas en situciones límites y las heridas que deja el espectáculo sin mirar su alcance y consecuencias.

FICHA TÉCNICA:

  • Elenco: Nicolás Cabré, Mariano Martínez y Bicho Gómez.
  • Dirección: Rocío Pardo.
  • Dramaturgia: Fernando Schmidt.
  • Funciones: Miércoles a domingos.
  • Lugar: Teatro Holiday (9 de Julio 53, Villa Carlos Paz).
  • Entradas: En boletería o por Autoentrada.