Ernesto Lucena abandonó su cargo en la cartera de deportes y, junto a las manifestaciones frente a la Federación Colombiana de Fútbol, hicieron un caldo perfecto para que la competencia más antigua del continente se juegue en nuestro país.

La situación social actual de Colombia no baja su intensidad en los reclamos y, luego de la renuncia del Ministro de Deportes, los manifestantes se mudaron a la casa madre del fútbol de aquel país para mostrar su rechazo a la realización de la Copa América allí.

Tras esto, Conmebol vio con buenos ojos que sólo sea Argentina (Alberto Fernández ya lo había anunciado) quien lleve adelante la organización de la competencia, agregando La Bombonera y El Libertadores de América como estadios que tendrán partidos.

Sin embargo, aún no hay confirmación oficial y no se descarta la utilización, a último momento, de la infraestructura de Paraguay o Uruguay. Todo dependerá, luego de los anuncios del gobierno argentino, de lo que suceda con la pandemia en los próximos 15 días.