En los últimos siete días, los casos de Covid-19 aumentaron un 17 por ciento en Argentina, según el Ministerio de Salud de la Nación. Pero hay un dato que llama la atención y está bajo la lupa: entre las personas afectadas, registraron la subvariante BQ.1.1 de Ómicron en 1 de cada 3 positivos.

Popularmente es conocida como “perro del infierno”. La presidenta de la Sociedad de Infectología de Córdoba, Graciela Sadino, explicó en Arriba Córdoba por qué la mutación fue denominada con ese nombre e insistió en que “hay que ocuparse, pero no entrar en pánico”.

“Le han puesto ese nombre en función del perro de Cancerbero que viene de la mitología griega que es un perro de tres caras, que está en la puerta del infierno y no deja entrar ni salir a nadie”, detalló la profesional.

Además, aclaró que se la conoce así porque “al ser una cepa que escapa a los anticuerpos generados ya sea por la vacunas o por haber tenido la infección anteriormente”. “Se habla como que es imposible huir de él, de esta variante”, remarcó Sadino.

Hasta el momento, según indicó la presidenta de la Sociedad de Infectología de Córdoba, “no está reportado que sea más contagiosa sino que los anticuerpos que tenemos no alcanzan para estar seguros de que no nos vamos a contagiar”.

Barbijos, distanciamiento y vacunas

Por esta razón, solicitó cuidarse con el uso de barbijos, sobre todo en lugares cerrados y con mucha gente y reforzar con las vacunas, aquellos que no completaron el calendario. “Potenciar la cantidad de anticuerpos sería una herramienta que nos puede ayudar a protegernos un poco”, señaló.

Respecto a los síntomas ya conocidos, como fiebre, tos, dolor de cabeza y musculares, pérdida de olfato y apetito, Graciela Sadino destacó que con la cepa “perro del infierno” han reportado “aumento de la frecuencia cardíaca, afonía y pérdida de apetito”.

Fuente: Eldoce.tv