Un arquitecto argentino de 63 años fue detenido este domingo en el estado brasileño de Minas Gerais, acusado de realizar comentarios racistas contra un niño de 7 años durante un viaje turístico en el tradicional tren “Maria Fumaça”, que une las ciudades de São João del-Rei y Tiradentes.

El hombre fue identificado como Eduardo Ignacio Murias, quien, según informó la Policía Militar brasileña, se encontraba realizando turismo en la zona. De acuerdo a la denuncia de la familia del menor, el argentino tomó fotografías y videos del niño sin autorización y luego envió ese material a través de WhatsApp acompañado de mensajes discriminatorios.

Entre las conversaciones encontradas en el teléfono aparecía una frase en la que sugería que podía “llevarlo como esclavo” a la Argentina. Además, según relató la madre del pequeño, también habría mantenido chats con otra persona en los que hablaba de “llevarse nenas como esclavas para cuidar a sus nietas”.

La situación fue advertida por otro pasajero que observó al argentino fotografiando al niño y decidió alertar a la familia. Tras confrontarlo, pasajeros revisaron el celular del acusado y descubrieron los mensajes, por lo que dieron aviso inmediato al personal de seguridad y a la Policía Militar.

Murias quedó detenido en la comisaría regional de São João del-Rei acusado por el delito de “injuria racista”. En Brasil, las leyes vinculadas al racismo son extremadamente estrictas y este tipo de delitos no admite el pago de fianza.

“Mi hijo está muy triste”

La madre del niño habló con medios locales y aseguró que el episodio dejó muy afectado al pequeño. “Esto es claramente racismo. Le agarramos el celular al argentino y vimos que además de hablar de mi hijo, chateaba con otra persona para llevarse nenas como esclavas para cuidar a sus nietas. Soy de Río de Janeiro y esto es una alerta para todas las madres de la zona”, expresó la mujer, de 32 años.

Posteriormente, consultada por medios argentinos, agregó que “los hechos son irrefutables” porque tenían el teléfono celular del acusado y afirmó que su hijo “continúa muy triste” por lo sucedido.

Por su parte, según el informe policial, el arquitecto argentino declaró ante las autoridades que “no era racista” y que todo había sido “una broma”.

En las últimas horas, su abogado defensor, Lincoln Barros Junior, emitió un comunicado en el que aseguró que su cliente “reconoce la gravedad de la acusación” y manifestó respeto hacia la víctima, aunque pidió que se respete la presunción de inocencia mientras avanza la investigación judicial.

“El procedimiento aún se encuentra en su fase inicial, razón por la cual no se puede admitir la formación de juicios definitivos de culpabilidad antes de la completa investigación de los hechos”, señala parte del texto difundido por la defensa.