La comunidad artística argentina atraviesa horas de profundo pesar tras conocerse este miércoles la muerte del actor Santiago Ríos, una figura de extensa trayectoria que participó de algunas de las producciones más recordadas de la televisión nacional y desarrolló además una destacada carrera teatral y docente.
La noticia fue confirmada por la Asociación Argentina de Actores y Actrices, entidad de la que formaba parte desde 1995 y que lo despidió destacando su aporte a la actividad artística y su compromiso con la formación de nuevas generaciones de intérpretes.
Nacido el 15 de octubre de 1955 en la ciudad de Paraná, Ríos construyó una carrera que se extendió durante varias décadas y lo convirtió en un rostro habitual de la televisión argentina.
Su nombre quedó asociado a producciones emblemáticas como Cha Cha Cha, Los Simuladores y Los Roldán, aunque su recorrido artístico abarcó mucho más que esos títulos.
Participó además en ficciones como Tumberos, Son amores, La Niñera, Casados con hijos, Casi Ángeles, Patito Feo, Graduados, 100 días para enamorarse y la reciente El mejor infarto de mi vida, entre decenas de participaciones en la pantalla chica.
Su formación artística estuvo marcada por maestros de la talla de Juan Carlos Gené y Pablo Cordonet, influencias que posteriormente trasladó a su labor como docente y formador de actores.
En el cine también dejó su huella con participaciones en películas como Corazón iluminado, Lucky Luke, La furia y 1978, consolidando una carrera versátil que atravesó distintos formatos y géneros.
El teatro fue otro de los grandes escenarios de su vida profesional. Integró elencos en salas oficiales, comerciales e independientes y trabajó bajo la dirección de figuras reconocidas como Rubén Szuchmacher, Pompeyo Audivert, Norman Briski, Agustín Alezzo y José María Muscari.
Entre las obras de las que formó parte aparecen títulos como Rey Lear, Los Locos Addams, Marat-Sade, Filomena Marturano y Extraña pareja, entre muchas otras producciones que marcaron su extensa trayectoria sobre las tablas.
Además de su labor artística, Ríos dedicó buena parte de su vida a la enseñanza teatral, una faceta que colegas y alumnos destacan como uno de sus mayores legados. Su trabajo como formador permitió transmitir experiencia y conocimientos a numerosos actores y actrices que hoy continúan desarrollando sus carreras en distintos ámbitos.
Con más de cuatro décadas ligadas al espectáculo, Santiago Ríos deja una huella profunda en el teatro, el cine y la televisión argentina, además del recuerdo de quienes compartieron con él escenarios, sets de filmación y aulas de formación artística.





