El cantante, compositor, multiinstrumentista y poeta Daniel Melingo murió este martes a los 68 años, tras atravesar un delicado estado de salud y recibir cuidados paliativos en las últimas semanas, poniendo fin a una carrera artística que se extendió durante más de cuatro décadas.
Dueño de un estilo inconfundible y de una impronta marcada por la poesía urbana, el lunfardo y la teatralidad, Melingo fue considerado uno de los grandes renovadores del tango contemporáneo y una figura imprescindible para entender la evolución de la música popular argentina desde los años ochenta hasta la actualidad.
Con formación en el Conservatorio Nacional y estudios en musicología, el artista comenzó a hacerse un nombre en la escena underground porteña durante los años de la última dictadura militar. Su primera gran irrupción llegó en 1982 como miembro fundador de Los Twist, junto a Pipo Cipolatti.
Poco tiempo después pasó a integrar Los Abuelos de la Nada, convirtiéndose en parte de una de las formaciones más emblemáticas del rock nacional junto a figuras como Miguel Abuelo, Andrés Calamaro, Cachorro López y Gustavo Bazterrica.
A mediados de la década del ochenta se radicó en España, donde integró la banda Toreros Muertos, encabezada por Pablo Carbonell. Más adelante impulsó otros proyectos musicales, entre ellos Lions in Love, junto a la cantante holandesa Stefanie Ringes y el músico argentino Pablo Guadalupe.
Sin embargo, sería el tango el territorio artístico donde Melingo terminaría de construir una identidad propia y profundamente reconocible. Desde finales de los años noventa y especialmente durante las décadas siguientes, desarrolló una obra que mezcló la tradición rioplatense con sonidos contemporáneos y una mirada poética sobre los márgenes urbanos.
Entre sus trabajos más destacados de los últimos años figura el álbum Oasis, mientras que el proyecto multidisciplinario Linyera se convirtió en una de las expresiones más representativas de su vínculo con el tango contemporáneo.
En ese recorrido compartió escenario y grabaciones con artistas de distintas generaciones y estilos, entre ellos Skay Beilinson, Jaime Torres, Alejandro Terán, Juan Ravioli, Axel Krygier y su amigo Miguel Zavaleta.
A lo largo de su trayectoria también compartió proyectos con referentes como Charly García y exploró géneros tan diversos como el rock, el tango y el folklore rioplatense, siempre desde una mirada artística propia y alejada de los moldes tradicionales. Melingo, principalmente como saxofonista y clarinetista, integró la banda que acompañó a Charly durante la presentación de su histórico álbum Clics Modernos en el estadio Luna Park en diciembre de 1983, compartiendo escenario con músicos como Fito Páez, Fabiana Cantilo, Alfredo Toth y Willy Iturri.
Con su muerte desaparece una de las personalidades más singulares de la cultura argentina reciente, un artista que hizo del riesgo estético y la búsqueda permanente una forma de vida y de expresión.





