Carlos Alberto Solari, conocido popularmente como Indio Solari, murió este jueves a los 77 años. La noticia generó una profunda conmoción en el mundo de la música y entre generaciones de seguidores que acompañaron su trayectoria desde los tiempos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota hasta su carrera solista.
El músico falleció en su domicilio de Parque Leloir, en el partido bonaerense de Ituzaingó. Dueño de un perfil bajo y de una relación distante con los medios tradicionales, construyó a lo largo de más de cinco décadas una de las carreras más singulares e influyentes de la historia del rock nacional.
Junto a Skay Beilinson fundó en La Plata, en 1975, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. La banda desarrolló una identidad propia basada en la independencia artística y una relación directa con su público, convirtiéndose en un fenómeno cultural sin precedentes en Argentina. Discos como Oktubre, Un baión para el ojo idiota, ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado y Luzbelito quedaron entre las obras más importantes del rock argentino.
Tras la disolución de Los Redondos en 2001, Solari inició una nueva etapa acompañado por Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. En ese período publicó los álbumes El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel), Porco Rex, El perfume de la tempestad, Pajaritos, bravos muchachitos y El ruiseñor, el amor y la muerte.
Su último recital tuvo lugar en Olavarría, en 2017, ante una multitud. A partir de entonces redujo sus apariciones públicas y concentró su actividad en proyectos musicales, publicaciones y participaciones especiales a través de formatos virtuales.
En 2016 había confirmado públicamente que padecía Parkinson. La enfermedad fue condicionando progresivamente su actividad artística hasta que, en 2023, anunció su retiro definitivo de los escenarios.
Con su muerte se cierra uno de los capítulos más importantes de la música popular argentina. Su obra, sus canciones y su influencia cultural permanecen como parte fundamental de la historia del rock nacional.





