La actriz estadounidense Daveigh Chase, recordada por marcar a toda una generación con sus interpretaciones a comienzos de la década del 2000, falleció este miércoles a los 35 años. Según informó el medio especializado Deadline, el deceso se produjo a causa de complicaciones en su salud derivadas de un cuadro de meningitis.

Chase, que supo tocar el cielo con las manos en Hollywood siendo apenas una niña, vivió una transición compleja hacia la adultez, donde su carrera artística terminó desmoronándose bajo el peso de las adicciones.

El éxito temprano de una estrella infantil

El talento de Chase explotó a principios del nuevo milenio. Su gran salto a la industria grande llegó al ponerle la voz a Lilo en el clásico de Disney Lilo & Stitch (2002), un éxito rotundo a nivel global. Ese mismo año, su voz también conectó con el público occidental al interpretar a Chihiro en la versión en inglés de El viaje de Chihiro, la aclamada obra de Studio Ghibli que se alzó con el premio Oscar.

Sin embargo, el papel que la consagró en el cine de acción real y quedó grabado en la retina del público llegó también en 2002: Samara Morgan, la terrorífica niña de la versión estadounidense de La llamada (The Ring). Su impactante actuación en la remake del film japonés Ringu se convirtió de inmediato en un ícono del cine de terror contemporáneo.

A partir de allí, la actriz sumó participaciones en proyectos de culto como Donnie Darko —donde encarnó a Samantha Darko— y en la televisión de prestigio con la serie Big Love de HBO, uno de sus últimos trabajos sostenidos en la pantalla chica.

Un quiebre marcado por las adicciones

A pesar de su enorme potencial y de haber trabajado con los estudios más importantes de la industria, el rumbo de su carrera comenzó a desmoronarse debido a un severo problema de consumo de estupefacientes que la alejó por completo de los sets de filmación; de hecho, su última publicación en redes sociales databa del año 2017.

Su situación personal se tradujo en sucesivos problemas con la justicia. En febrero de 2017 fue arrestada tras conducir un vehículo robado, un episodio que estuvo rodeado de drama: Chase había dejado a un conocido suyo en las puertas de un hospital de Los Ángeles, quien minutos después falleció por una sobredosis. Aunque la actriz no enfrentó cargos penales por la muerte del hombre, el impacto mediático dinamitó los restos de su carrera.

Poco después, en agosto de 2018, volvió a ser detenida por posesión de sustancias controladas y, meses más tarde, sumó nuevas imputaciones menores por tenencia de medicamentos sin receta y parafernalia vinculada al consumo de drogas.

Hoy, el ambiente del cine despide de manera prematura a una actriz que, entre la ternura de Lilo y el terror de Samara, dejó una huella imborrable en el pop culture de los años 2000.