Para la escuela Montessori Jean Piaget, el Mundial es la puerta ideal para hablar de multiculturalidad.

Docentes y especialistas locales analizan el impacto pedagógico del torneo. Desde matemáticas con el álbum de figuritas hasta debates filosóficos y geopolíticos, las aulas se convierten en una cancha donde los estudiantes son los verdaderos protagonistas.

Comenzó el Mundial de Fútbol 2026 y, con él, llegó el primer y celebrado triunfo de la Selección Argentina frente a Argelia. Por estos días, el fervor albiceleste se vive con una intensidad arrolladora que atraviesa a niños, jóvenes y adultos por igual.
Los más chicos lo experimentan de una manera muy especial. Desde hace meses coleccionan las figuritas, se ilusionan con una nueva estrella y se alegran con solo ver en la pantalla a Lionel Messi, al «Dibu» Martínez y a los grandes referentes de uno de los deportes más populares del planeta.
Toda esa pasión y esas expectativas están siendo utilizadas como el punto de partida ideal en las escuelas de la región. Lejos de quedar afuera de las aulas, el Mundial se transformó en un eje transversal para abordar distintas materias, permitiendo que los contenidos curriculares se exploren a través del fenómeno social, los países participantes y la coyuntura global.

El aula como un laboratorio de preguntas
Al respecto, Mariana Savid, psicopedagoga y especialista en neuroeducación, manifestó en diálogo con Carlos Paz Vivo!: «Este mundial es el pretexto perfecto para que los chicos y chicas sean los protagonistas del aprendizaje, siempre que nos animemos a hacer las preguntas incómodas y no solo a dar respuestas».

Al momento de pensar en las posibilidades de utilizar el torneo como excusa para enseñar materias clave, Savid desglosó propuestas muy creativas:
En Lengua: «En lugar de leer noticias aburridas, propongamos que ellos mismos salgan al patio a preguntarle a sus compañeros qué opinan del torneo. Con esas respuestas, arman su propia noticia y aprenden que detrás de cada dato siempre hay un punto de vista», explicó. Además, sugirió invitarlos a investigar «historias raras» del fútbol de su propio barrio (goles increíbles o cábalas locas) para contarlas en un formato podcast, practicando la narración oral y las herramientas digitales casi sin darse cuenta.
En Matemáticas y Estadística: El furor por el álbum es una mina de oro pedagógica. «Si preguntamos quién es el jugador favorito de la escuela y solo contamos votos, el que tiene más puede parecer el rey, pero para comparar bien necesitamos usar porcentajes (frecuencia relativa)», señaló Savid. «Y si hablamos de llenar el álbum, la pregunta del millón es: ¿cuántos paquetes hay que comprar para encontrar a tu ídolo? Ahí la estadística dice una cosa, pero el azar juega otra; en ese choque es donde aprendemos qué es el promedio y por qué se dispersan tanto los resultados».

Así planifican las escuelas de Carlos Paz
Las instituciones educativas de la ciudad ya pusieron en marcha proyectos integradores. Yamilem Camuso, docente de quinto grado del área de Lengua y Ciencias Sociales de la Escuela General San Martín, compartió cómo viven esta experiencia en el aula junto a su compañera de tareas, la docente Patricia Vidal.
«Estamos trabajando en un proyecto articulado entre todas las áreas para la Feria de Ciencias, tomando como eje el álbum de figuritas. Esta fue una idea que los chicos trajeron al aula y decidimos tomarla como disparador», relató Camuso. El objetivo final es ambicioso y sumamente didáctico: que los alumnos creen sus propias figuritas para armar un álbum completo hecho por ellos mismos, el cual contendrá los datos recopilados sobre la Selección.

La docente detalló la organización de los contenidos según cada disciplina:
Lengua: Realizan un simulacro de «fichaje» e investigan datos del jugador (nacimiento, altura, peso, club actual) para diseñar infografías que presentarán en la feria.
Ciencias Sociales: A partir de la infografía, ubican en el mapa de la República Argentina la provincia natal de cada futbolista. «Esto nos da pie para debatir por qué Buenos Aires es la provincia que más jugadores aporta en comparación con el Norte o la Patagonia, analizando superficie, población, relieve, clima y producción», detalló la maestra.
Historia y Efemérides: Aprovechando las fechas patrias (como el Día de la Bandera y Manuel Belgrano), los alumnos propondrán a próceres y patriotas que consideren que «deberían estar en la selección» por sus aportes políticos y geográficos al país.
Ciencias Naturales: Relacionan la matriz productiva de alimentos de las distintas regiones argentinas con la nutrición, la alimentación y el alto rendimiento deportivo de los atletas.

Por su parte, Natalia López, directora de la Escuela Montessori Jean Piaget, explicó que el enfoque de su institución está puesto en el descubrimiento global y la interculturalidad.
«A partir de las preguntas que surgieron al explorar un mapa mundial construido por el propio grupo, se invitó a los niños a ampliar su mirada sobre el planeta», comentó López.

Para la directora, la observación de paisajes, culturas y formas de vida es una oportunidad única: «Muchos países se reúnen para un mismo evento y nos preguntamos qué sabemos de esos lugares. El evento futbolístico aparece así como una puerta de entrada para ampliar la mirada hacia la diversidad de territorios, modos de vida y lenguajes presentes en la Tierra».

Pantallas, filosofía y debates geopolíticos

La omnipresencia de la tecnología es otro factor ineludible en este torneo, donde los partidos se miran desde el celular y las redes sociales construyen narrativas en tiempo real. Mariana Savid invitó a reflexionar sobre esto, recordando producciones audiovisuales como «Muchachos»: «¿Estamos viviendo el partido o solo filmándolo para Instagram? ¿Quién construye realmente la narrativa del fútbol?».

Este análisis crítico cobra aún más fuerza en el Nivel secundario. Luis María Amaya, profesor de Filosofía en escuelas de Villa Carlos Paz, definió al Mundial como una «vía regia» para la enseñanza transdisciplinar. Desde su mirada, las ciencias sociales pueden abordar el evento a través de la Sociología, la Geografía, la Teoría Política y la Historia. En el caso de la Filosofía, consideró fundamental «plantear debates éticos sobre las formas de ganar y la relación entre los medios y los fines».

Asimismo, el docente destacó un componente histórico inédito y complejo de esta Copa del Mundo: es la primera vez en la historia en que un mundial se lleva a cabo en un contexto de conflicto bélico que involucra directamente a uno de los organizadores, los Estados Unidos. «Esto no ocurrió en ninguna de las ediciones previas, ya que durante la Segunda Guerra Mundial los torneos directamente se suspendieron; es un elemento valiosísimo para ser abordado en el aula», analizó Amaya.

Abrir la cancha a la inclusión
Como conclusión, los especialistas coinciden en que el rol de la escuela no es replicar el show televisivo, sino transformarlo en pensamiento crítico.

«El mundial no es solo entretenimiento; es un disparador para hablar de discriminación, de géneros y de cómo nos representamos a nosotros mismos. La escuela no tiene que dar respuestas cerradas, sino abrir la cancha para que los estudiantes debaten, se indignen y propongan», cerró Savid, remarcando que al incentivar la investigación y la creación de relatos propios, el fútbol deja de ser una simple distracción y pasa a ser una herramienta poderosa para formar ciudadanos más críticos, inclusivos y conscientes.