El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) confirmó este viernes la identificación de los restos de Alejandro Ernesto Jerez Bodereau, un joven que permanecía desaparecido desde 1976, durante la última dictadura militar argentina.
Los restos óseos fueron recuperados en la fosa común de Loma del Torito, en la ciudad de La Calera, en el marco de la investigación sobre enterramientos clandestinos vinculados al excentro clandestino de detención La Perla.
La identificación representa un nuevo avance en las investigaciones relacionadas con las víctimas del terrorismo de Estado en Córdoba y permitió poner nombre a los restos de una persona cuyo destino permaneció desconocido durante cinco décadas.
Quién era Alejandro Jerez Bodereau
Alejandro Ernesto Jerez Bodereau nació el 30 de julio de 1953 en Capital Federal. Tenía 22 años al momento de su desaparición, trabajaba como empleado de IKA-Renault y cursaba los primeros años de la carrera de Psicología en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
Además, era padre de una hija, María Alejandra.
El 5 de mayo de 1976, Alejandro fue secuestrado junto a su pareja, Susana Noemí Huarte, de 21 años, en la pensión del barrio Alberdi donde ambos vivían.
Los dos militaban en el PRT y Política Obrera. Al momento del secuestro, Huarte, conocida como “La Pato”, cursaba un embarazo de aproximadamente dos meses y medio.
De acuerdo con la información reunida durante la investigación, se estima que el hijo o hija de la pareja habría nacido en cautiverio entre noviembre y diciembre de 1976. Su identidad continúa siendo buscada por Abuelas de Plaza de Mayo.
Tras la identificación realizada por el EAAF, la familia de Alejandro fue notificada oficialmente por el Juzgado Federal N.º 3 de Córdoba.
El hallazgo y la identificación de sus restos forman parte del proceso de búsqueda y reconstrucción de las historias de las personas desaparecidas durante la última dictadura, una tarea que continúa décadas después bajo las consignas de Memoria, Verdad y Justicia.





