La camioneta es una Ford de esas de las que ya no vienen. El conductor es Leo, un sanfrancisqueño que eligió Carlos Paz para vivir hace menos de 10 años.
Y cual navegante de Rally o un compañero inseparable para viajes y el trabajo, Jack se sube todas las mañanas a la cabina de la chata de su amigo Leo, y no se separa de él en todo el día.
«Es mi compañero de trabajo», se apura a decir el fletero que trabaja en este oficio desde hace unos cinco años.
Y cuenta que el perro es un fiel cuidador de todo lo que se sube y baja de la caja de la camioneta.
«Jack es un atorrante, me sigue el ritmo. Se levanta y me sigue a todos lados», asegura Leo. «El busca subir a la camioneta y ser compañero», agrega.




