Gonzalo Santile fue distinguido por tercer año consecutivo en el certamen «Milky Way Photographer of the Year». Su técnica y paciencia lo llevaron a ser el segundo mejor del planeta para Sony y el referente de astrofotografía para señales nacionales.
Santile sigue llevando el cielo argentino a lo más alto de la consideración mundial. A sus 53 años, el astrofotógrafo radicado en nuestra ciudad acaba de ser seleccionado nuevamente por la prestigiosa curaduría internacional «Milky Way Photographer of the Year», que premia las 25 mejores imágenes de la Vía Láctea en el planeta.
Es la tercera selección consecutiva para Santile (2022, 2023 y 2024), un hito que lo consolida como un embajador de los paisajes nocturnos. La foto premiada en esta edición fue capturada en el Valle de la Luna (San Juan), bajo condiciones de oscuridad absoluta y tras una logística especial que le permitió retratar un arco completo de estrellas en un sitio donde el acceso nocturno es restringido.
Referente nacional y mundial
Su ascenso en la disciplina ha sido meteórico. Lo que comenzó hace diez años como un hobby personal, hoy es una carrera llena de distinciones.
En su vitrina personal ya acumula más de 20 premios internacionales, destacándose el segundo puesto en el Mundial de Fotografía Sony (Londres, 2022), donde compitió contra 187.000 fotos de todo el mundo. También ha sido galardonado en certámenes de Emiratos Árabes, Tokio, Australia y por instituciones nacionales como el CONICET y la Universidad de La Plata.
El arte de la paciencia
Para Gonzalo, el secreto está en la ventana de tiempo y en el respeto por la oscuridad. «Solo tengo una semana al mes, cuando hay luna nueva, para poder trabajar porque la luna es mi enemiga: te chupa toda la luz», explica. Esa dedicación lo ha llevado a capturar detalles del cosmos que hoy se comparan con las imágenes que logran los astrónomos con telescopios profesionales.
Pese a los premios y la exposición mediática, Gonzalo mantiene la humildad de quien aprendió de manera autodidacta: «Todo surgió solo, por hobby», confiesa, mientras sigue esperando esas noches de cielo despejado para volver a apuntar su lente al infinito desde las sierras cordobesas o los rincones más remotos de la Argentina.





