Se llama Antonio Valentín Ochoa y, como él mismo cuenta, fue deportista de alto rendimiento. Vivió unos años en Villa Carlos Paz donde entrenó junto al multi-campeón del mundo Santos Benigno Laciar y tuvo combates en distintos países donde en 13 oportunidades defendió la bandera argentina para los títulos «mundial juvenil, Intercontinental, sudamericano, latino, y otros».
Se recibió de profesor de Educación Física y se afincó en Bialét Massé, donde trabaja para el municipio en cuestiones referidas al deporte. Hoy, como el sueldo no alcanza, se animó a salir a vender pan casero y otras dulzuras criollas como manera de ayudar a la familia a enfrentar los gastos de comer, alquilar y vivir.
«Soy profesor de educación física, locutor, trabajo en el área deportiva de la Municipalidad de Bialet Massé, donde vivo actualmente», cuenta Antonio y agrega:»Cuando esto de la pandemia comenzó nos enviaron a nuestras casas con recorte de sueldo, algo que era entendible».
Como había que hacerle frente a la crisis, Antonio comenzó a vender lo que tenía a mano. «El primer mes vendí algunas propiedades; el segundo, mi bicicleta, la bolsa de boxeo, los guantes, y este último dije no puedo más», cuenta y relata: «Pensamos en cómo salir de esto, decidimos hacer pan casero. Al ver la respuesta generosa de la gente le sumamos cosas dulces y a la tercer semana sumamos, cosas dulces sin tacc(para personas celíacas)».
De a poco, Antonio fue sumando más personas y producción al emprendimiento y hoy trabaja con tres mujeres de diferentes casas mientras que él se dedica al reparto y a las ventas. «No hacemos mucho dinero, pero para el pan del día de todos alcanza», dice.
Y acota: «Para enfrentar esto tuve que bajarme de mi propio pedestal, arremangar literalmente mi camisa y salir a pelearla en la calle. Hoy tengo mucho frío, pero voy con una gran sonrisa, con mucha esperanza»






