Las intensas lluvias registradas durante las últimas semanas en Córdoba volvieron a poner sobre la mesa una discusión que hasta hace algunos años parecía excepcional: los fenómenos climáticos considerados «atípicos» se están convirtiendo en cada vez más frecuentes.
Así lo planteó el ingeniero Marcelo García, investigador del CONICET e impulsor del proyecto MATTEO, en una entrevista brindada a Canal 2 de CPTV.
El especialista recordó que décadas atrás los registros de precipitaciones durante los meses de invierno eran prácticamente nulos y ni siquiera representaban una preocupación para quienes estudiaban los fenómenos hidrológicos. Sin embargo, la realidad actual muestra un escenario diferente.
Durante este año se registraron lluvias significativas, elevados niveles de humedad e incluso tormentas con granizo en pleno junio, condiciones que, según explicó, son más propias de la primavera que del invierno cordobés.
Embalses llenos y un nuevo desafío
Las precipitaciones de los últimos meses permitieron una importante recuperación de los embalses provinciales. En el caso del lago San Roque, el nivel volvió a superar el vertedero incluso en junio, algo poco habitual para esta época del año.
«Prefiero cien veces administrar excesos que administrar escasez», señaló García, aunque aclaró que la abundancia de agua también implica desafíos de gestión.
Según explicó, el hecho de que los embalses estén llenos no significa que exista disponibilidad ilimitada del recurso, ya que el aprovechamiento depende también de la infraestructura de captación, distribución y bombeo.
El especialista indicó que actualmente los equipos técnicos trabajan en la elaboración de protocolos que permitan definir criterios objetivos para la operación de los embalses, especialmente ante la posibilidad de nuevos eventos climáticos extremos.
Expectativa por la llegada de El Niño
Otro de los factores que genera atención es la posible consolidación de un fenómeno El Niño durante los próximos meses.
Si bien todavía no es posible determinar con precisión su intensidad, García señaló que distintos modelos climáticos coinciden en que el fenómeno comenzará a desarrollarse y podría incrementar las precipitaciones en algunas regiones de Córdoba.
«Si terminamos el período seco con los niveles de napas y embalses altos y luego llega un período lluvioso intenso, la situación puede ser compleja», advirtió.
También recordó que históricamente los ciclos de El Niño suelen ser seguidos por fases de La Niña, lo que podría derivar posteriormente en escenarios de menor disponibilidad hídrica.
Ciencia para anticipar escenarios
Frente a este panorama, equipos de investigadores argentinos y extranjeros trabajan en nuevos modelos de predicción y análisis climático para comprender mejor los cambios que están ocurriendo.
«Estamos usando la historia para explicar el futuro y no sabemos cuánto de esa historia sigue explicando lo que viene», reflexionó García.
El especialista destacó además la reciente aprobación del Plan Nacional de Ciencia Ciudadana para la Gestión del Agua por parte del Consejo Hídrico Federal, una iniciativa que busca fortalecer la generación de datos científicos con participación comunitaria para mejorar la toma de decisiones en materia hídrica.
Mientras tanto, los expertos coinciden en que la principal enseñanza que deja este año es que muchos de los fenómenos considerados excepcionales ya forman parte de una nueva realidad climática que obliga a repensar la planificación y el manejo del recurso hídrico en Córdoba.





