En una decisión sin precedentes, el fútbol europeo vota por unanimidad retirarse de todas las competiciones continentales e internacionales. El detonante: el plan de Gianni Infantino para vender el control de la Copa del Mundo a fondos privados vinculados al entorno de Donald Trump.

El fútbol mundial se asoma al abismo de una fractura irreparable. La UEFA y sus 55 federaciones nacionales han acordado un boicot total y absoluto a las competiciones de la FIFA, congelando su participación en los torneos continentales hasta que el máximo organismo global dé marcha atrás a su plan de privatizar la Copa del Mundo.

La medida, adoptada este jueves por unanimidad tras una reunión de urgencia convocada por Aleksander Ceferin, paraliza el ecosistema del balompié mundial y deja en el aire torneos como el Mundial de 2030, que está previsto celebrarse precisamente en suelo europeo y africano (España, Portugal y Marruecos).

La chispa: 4.000 millones y un ultimátum

El detonante del conflicto estalló a principios de esta semana, cuando Gianni Infantino presentó un polémico proyecto: la creación de una empresa subsidiaria para gestionar los derechos del Mundial, vendiendo una participación por valor de 4.000 millones de dólares a inversores privados. Los compradores serían seleccionados por Thrive Capital, firma dirigida por Joshua Kushner, hermano del yerno de Donald Trump.

Para forzar la aprobación del plan, Infantino lanzó un ultimátum directo a las 211 federaciones que componen la FIFA:

Voto a favor: un pago asegurado de 40 millones de dólares para cada federación.

Voto en contra: una severa reducción del presupuesto, recortando la financiación a 2,7 millones de dólares (un 75% menos).

La respuesta europea: «Esto es gobernar mediante la intimidación»

La reacción de la UEFA no se ha hecho esperar, catalogando la propuesta como un chantaje financiero y una «abdicación del deber» del organismo rector global.

«Esto no es una decisión democrática, es gobernar mediante la intimidación. Un acto de coerción impropio de una institución encargada de velar por el fútbol mundial. Ninguna de las 55 selecciones participará en competiciones de la FIFA a menos que estas propuestas sean abandonadas en su totalidad.»
— Comunicado oficial de la UEFA

El rechazo no es únicamente deportivo. La Comisión Europea ha elevado el tono; el comisario de Deporte, Glenn Micallef, tildó la propuesta de irresponsable y advirtió sobre la posibilidad de emprender acciones legales contra la FIFA. Países como Francia, Reino Unido e Italia también han mostrado su firme oposición.

Un futuro en el aire

El pulso político coloca al torneo más importante del planeta en un escenario inédito desde su creación en 1930. Si el conflicto se profundiza, potencias históricas y actuales campeonas como España, Italia, Francia, Alemania o Portugal no acudirían a las próximas citas mundialistas.

Mientras confederaciones como la CONCACAF se posicionan en contra de la privatización y otras como la CONMEBOL guardan silencio, el reloj corre en contra de la FIFA. Tiene de plazo hasta el 19 de septiembre para aplacar la rebelión europea o arriesgarse a organizar un Mundial fracturado y desprovisto de sus principales estrellas.