María Luz Cáceres Larroquet, una joven cordobesa de 25 años con síndrome de Prader-Willi, enfrenta una batalla desesperada por acceder a un centro de rehabilitación neuromotora. Su madre, Ivanna Larroquet, relata la angustiante situación que vive su familia mientras los tiempos burocráticos de la obra social, Apross, ponen en riesgo la salud y el futuro de su hija. Así lo sostuvo la mujer, en diálogo con Carlos Paz Vivo!
El síndrome de Prader-Willi (SPW) es un trastorno genético raro causado por una alteración en el cromosoma 15 que afecta el hipotálamo. Se caracteriza por hipotonía (tono muscular bajo) en bebés, dificultades de alimentación iniciales, seguidas de hiperfagia (apetito insaciable) que conlleva a obesidad, discapacidad cognitiva leve, problemas de conducta y baja estatura.
La odisea de María Luz comenzó el 6 de octubre de 2025, cuando ingresó al Hospital Ferreyra con una neumonía atípica. “Entró en estado muy crítico, muy grave porque no tenía síntomas”, explicó Ivanna.
Y continuó: “Tras un mes y medio intubada y una traqueotomía que derivó en un paro cardiorrespiratorio, María Luz estuvo casi dos meses en coma inducido. A raíz de esto, sus músculos se atrofiaron, un desafío adicional para una persona que ya padece obesidad mórbida y pesa 150 kg”.
A pesar de las adversidades, María Luz mostró una notable recuperación. En enero de este año, logró independizarse del respirador y comenzó a alimentarse con líquidos y luego con sólidos. Sin embargo, la preocupación por las infecciones intrahospitalarias llevó a su traslado al anexo del Hospital Ferreyra.
Rehabilitación urgente
Hace casi dos meses, María Luz estaba en condiciones óptimas para ingresar a un centro de rehabilitación, pero la burocracia y la falta de disponibilidad de camas frustraron todos los intentos. “Ya contamos con la negativa de todos los centros que no la reciben a Luz”, lamentó Ivanna. La familia se ha contactado con distintos centros entre ellos “los cubanos”, y Apross los contactó con otro posible, pero este último también rechazó el caso.
La situación se ha vuelto crítica. “Necesitamos urgente, o sea, Luz necesita urgente un centro de rehabilitación y salir del hospital, porque ahí en el hospital es un foco de infección para ella”, enfatizó Ivanna.
Su temor se hizo realidad cuando María Luz contrajo una nueva bacteria en las vías respiratorias y la sangre. Esta bacteria la hará portadora durante meses o incluso un año, complicando aún más la búsqueda de un centro, ya que ahora requiere aislamiento.
La madre de María Luz denunció la lentitud de Apross: “Los tiempos burocráticos de la Apross no son los tiempos de las personas y los tiempos de vida de las personas”.
La familia ha presentado una nota solicitando cobertura en centros fuera de la cartilla, que cuentan con habitaciones para aislamiento.
Mientras esperan una respuesta, la salud de María Luz ha sufrido un revés. “Ahora volvió a hacer broncoespasmos, necesitaron volver a conectarla al respirador porque necesita nuevamente soporte”, explicó su madre. Lo que había avanzado en los últimos 20 días, ha retrocedido.
Llamado a la acción
Más allá de todas las adversidades, María Luz está saliendo del cuadro infeccioso, sin fiebre ni glóbulos blancos altos. La esperanza de su familia es que, apenas el neumólogo la declare apta, haya un centro de rehabilitación disponible para su traslado y que pueda comenzar su tan necesaria rehabilitación.
La historia de María Luz es sin dudas un llamado urgente a la acción para garantizar que las personas con necesidades especiales reciban la atención que merecen, sin que la burocracia se interponga en su camino hacia la recuperación.






