Finalmente, llegó la medicación oncológica que la vecina de Carlos Paz, Laura Beatriz Gandarella, esperaba con urgencia. La jubilada de 62 años que es paciente oncológica con un linfoma no Hodgkin, pudo acceder al tratamiento luego de semanas de reclamos de su familia y de una medida cautelar que había ordenado la Justiciabal PAMI para garantizar la cobertura.
La novedad fue comunicada este lunes por sus hijas a través de las redes sociales, después de que el caso tomara estado público por el desesperado pedido realizado por la familia ante la demora en la entrega del medicamento.
“Llegó la medicación para nuestra mamá”, señalaron en el mensaje, aunque aclararon que la llegada del tratamiento no representa para ellas un motivo de celebración, sino “un alivio dentro de una lucha enorme”.
Una espera que llegó a la Justicia
Como había contado Florencia Mancilla, una de las hijas de Laura, la familia venía reclamando desde hacía meses la entrega de Acalabrutinib 100 mg, medicamento indicado por las profesionales que atienden a la mujer.


Ante la falta de respuesta, habían iniciado un nuevo amparo y el Juzgado Federal N° 3 de Córdoba, a cargo del juez Miguel Hugo Vaca Narvaja, dictó una medida cautelar que ordenó al PAMI cubrir el 100% del tratamiento y entregar la medicación en un plazo de 48 horas.
Sin embargo, según había denunciado la familia, el medicamento no llegaba pese a la resolución judicial.
La situación generó una fuerte preocupación debido al delicado estado de salud de Laura. Florencia había relatado que los médicos advertían sobre la gravedad de la enfermedad y la elevada carga tumoral.
“Yo quiero vivir”, había expresado Laura en un video que sus hijas difundieron para reclamar que se garantizara el tratamiento.
Tras confirmarse la entrega, la familia decidió agradecer públicamente a quienes acompañaron el reclamo. En particular, destacaron al Hospital Córdoba, a su abogada Cecilia Ahumada, a los medios de comunicación y a todas las personas que compartieron la historia o ayudaron a hacer visible la situación.
“Gracias a quienes, aun sin conocernos, hicieron propia nuestra preocupación y ayudaron a que esta situación no quedara en silencio”, expresaron.
En otro tramo del mensaje, las hijas remarcaron que la intervención de la comunidad fue determinante: “Quizás hoy estaríamos contando otra historia”, señalaron.
La familia también dejó en claro que la entrega del medicamento no significa que el problema haya terminado.“Hoy podemos respirar un poco más tranquilos. Pero también sabemos que esto no termina acá: ahora empieza un proceso que sigue siendo duro, que requiere acompañamiento, seguimiento y estar atentos a lo que viene”, expresaron.
Por eso, evitaron presentar la llegada del tratamiento como un triunfo definitivo.“No es un final. Es un alivio dentro de una continuidad de lucha”, sostuvieron.
El mensaje cerró con una reflexión sobre el acceso a los tratamientos: “Los medicamentos que una persona necesita para vivir no son un privilegio, son un derecho”.





