La Asociación Hotelera y Gastronómica de Villa Carlos Paz (ASHOGA) presentó el balance de la temporada de vacaciones de invierno de julio de 2026. El informe muestra que, si bien la ciudad mantuvo un flujo sostenido de visitantes durante todo el receso escolar, la rentabilidad de las empresas hoteleras y gastronómicas continúa deteriorándose y hoy representa la principal preocupación del sector.

Según señala el relevamiento, el comportamiento de la temporada estuvo condicionado por el cronograma escalonado de las vacaciones escolares en todo el país.

La distribución de fechas permitió el ingreso progresivo de turistas provenientes de los principales mercados emisores hacia Villa Carlos Paz y explicó las variaciones registradas durante el mes.

Los datos relevados indican que entre el 3 y el 8 de julio la ocupación promedio fue del 44%. Con el comienzo de las vacaciones en varias provincias, el porcentaje ascendió al 82,56% durante el fin de semana comprendido entre el 9 y el 12 de julio, convirtiéndose en el punto más alto de la temporada.

Posteriormente, la ocupación comenzó a descender. Entre el 13 y el 19 de julio el promedio se ubicó en 56%; del 20 al 26 de julio fue del 52,92%, mientras que durante la última semana del receso, entre el 27 de julio y el 2 de agosto, cayó hasta el 45,72%.

El informe también analiza el comportamiento de la demanda y señala que la temporada tuvo dos momentos bien diferenciados. La primera ola turística coincidió con el inicio de las vacaciones del primer grupo de provincias (entre ellas Córdoba y Santa Fe) y alcanzó su pico entre el 9 y el 12 de julio, con una ocupación promedio del 82,56%. La segunda se produjo con la llegada de turistas de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, aunque no logró igualar ese nivel y tuvo su máximo el 25 de julio, cuando la ocupación alcanzó el 71,27%, reflejando una demanda más moderada en la segunda mitad del receso.

«El verdadero desafío es la rentabilidad»

A la luz del informe, ASHOGA aseguró que hoy el problema del turismo no es solamente la ocupación: «El verdadero desafío es la rentabilidad. Podemos tener hoteles abiertos y turistas en la ciudad, pero si las empresas trabajan sin rentabilidad, el riesgo para la sostenibilidad del sector sigue creciendo», afirmó la presidenta de la entidad, Carolina Sacilotto.

Desde la asociación explicaron que el comportamiento de los turistas también cambió. Las familias reducen la duración de las estadías, administran con mayor cautela sus gastos, priorizan promociones y descuentos, consumen menos servicios complementarios y buscan establecimientos de mayor categoría para obtener una mejor relación entre precio y calidad.

A este escenario se suma lo que ASHOGA define como «la paradoja del fin de semana». La mayor parte del movimiento turístico se concentra entre jueves y domingo, mientras que de lunes a miércoles la ocupación disminuye de manera considerable. Esa dinámica obliga a hoteles y establecimientos gastronómicos a sostener durante toda la semana la misma estructura de personal y costos fijos para trabajar con intensidad apenas unos pocos días.

Costos en alza y tarifas congeladas

El informe advierte que la competencia entre destinos y la necesidad de sostener la demanda mantienen las tarifas hoteleras prácticamente congeladas, mientras los costos continúan aumentando.

Salarios, energía, gas, alimentos, mantenimiento, seguros, cargas laborales e impuestos registran incrementos constantes, pero la mayoría de los establecimientos no logra trasladar esos aumentos a los precios sin perder clientes. Como consecuencia, la rentabilidad continúa deteriorándose y, en muchos casos, los márgenes de ganancia resultan mínimos o directamente nulos.

La gastronomía también sintió el impacto

La institución intermedia indicó que el escenario económico afectó especialmente al sector gastronómico. Según el relevamiento realizado entre los establecimientos asociados, las ventas medidas en términos reales —descontando el efecto de la inflación— registraron una fuerte caída respecto de julio de 2025.

Los restaurantes informaron una retracción cercana a 20 puntos porcentuales respecto de la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC), mientras que las confiterías registraron una caída de aproximadamente 25 puntos. Los restobares fueron los más perjudicados, con una disminución estimada de 28 puntos porcentuales.

Para la entidad, estos indicadores reflejan que, aunque hubo movimiento turístico durante las vacaciones, el gasto por visitante fue sensiblemente menor al de temporadas anteriores. El turista continúa viajando, pero consume con mayor prudencia, limita el gasto en gastronomía y prioriza promociones, impactando directamente sobre uno de los sectores más importantes de la economía local.

El pedido del sector

Desde ASHOGA sostuvieron como balance que la pérdida de rentabilidad ya no responde únicamente a una cuestión estacional, sino al contexto económico que atraviesan miles de pequeñas y medianas empresas turísticas. Advierten que esta situación limita las inversiones, retrasa procesos de modernización, dificulta el mantenimiento de la calidad de los servicios y pone en riesgo la sostenibilidad de una actividad estratégica para Villa Carlos Paz.

Por ese motivo, la entidad consideró necesario avanzar en políticas públicas que incentiven el turismo interno, faciliten el acceso al financiamiento para las pymes, reduzcan la presión tributaria y alivien los costos laborales y operativos.

«El sector privado continúa haciendo un enorme esfuerzo para sostener la calidad de los servicios, preservar las fuentes laborales y seguir invirtiendo en nuestro destino. Pero resulta indispensable generar condiciones que permitan recuperar la rentabilidad y garantizar la sustentabilidad de una actividad estratégica para la economía regional», señalaron desde la institución.

Pese al complejo escenario, ASHOGA destacó que Villa Carlos Paz continúa consolidándose como uno de los principales destinos turísticos del país. Sin embargo, el balance del receso invernal deja una conclusión clara: el desafío ya no es solamente atraer turistas, sino lograr que la actividad vuelva a ser económicamente sostenible para quienes invierten, generan empleo y mantienen en funcionamiento la oferta hotelera y gastronómica durante todo el año.