Un reciente informe publicado por el diario estadounidense The New York Times encendió las alarmas de la comunidad científica y sanitaria internacional: la Fiebre Hemorrágica Argentina (FHA) y otras enfermedades zoonóticas de la región están reapareciendo en zonas donde históricamente no circulaban, impulsadas por el cambio climático y la expansión urbana.

La reciente muerte de una mujer de 65 años en el centro de Rosario por FHA marcó un punto de quiebre. A diferencia de las décadas pasadas, donde el patógeno afectaba principalmente a trabajadores rurales, la enfermedad se está detectando en pleno corazón de las ciudades.

Los puntos clave del informe de The New York Times:

Urbanización y cambio de hábitat: La expansión de la mancha urbana hacia áreas rurales en ciudades como Rosario y San Nicolás de los Arroyos pone en contacto directo a la población con roedores portadores de arenavirus.

Aumento sostenido de casos: Las autoridades argentinas contabilizaron decenas de casos confirmados de FHA en los últimos años —triplicando las cifras de periodos anteriores—, con brotes recientes que dejaron al menos nueve fallecidos.

Impacto del cambio climático: Según investigaciones de la Universidad de California, Davis (UC Davis) citadas por el medio neoyorquino, las alteraciones en la temperatura y las precipitaciones desplazan a los animales a nuevos territorios, creando focos inéditos de transmisión.

Ecosistema de amenazas en Sudamérica: Además de la FHA, el informe advierte sobre la propagación del virus de los Andes (hantavirus) y la explosión de casos de dengue, chikungunya y fiebre amarilla en toda la región.

Científicos e infectólogos locales e internacionales enfatizan la importancia de utilizar modelos climáticos y de uso del suelo para anticipar los brotes de estos patógenos antes de que desencadenen una crisis sanitaria de escala global.