El legislador departamental de Punilla cuestionó la planificación del Gobierno de Córdoba y advirtió que el nuevo acueducto no sirve si no se renueva la red de distribución. Además, apuntó contra la falta de transparencia en el control de las obras ejecutadas por entes descentralizados.
La crisis por la falta de agua potable en el departamento Punilla sumó un nuevo capítulo de confrontación política. En esta oportunidad, el legislador departamental por el Frente Cívico, Walter Gispert, denunció que la escasez del recurso en la localidad de Bialet Massé —específicamente en el barrio Mirador del Lago— no es un problema de consumo excesivo, sino el resultado de una deficiente inversión provincial.
En declaraciones a Cadena 3, el referente del Frente Cívico fue categórico al referirse a la infraestructura inaugurada en 2023, que incluía un acueducto troncal y una planta de tratamiento: “La obra no funciona porque la hicieron a medias”, disparó Gispert. Según su análisis, el problema radica en que, a pesar de contar con una nueva planta, la red de distribución domiciliaria no fue adecuada para soportar la presión necesaria, lo que impide que el agua llegue efectivamente a los hogares.
Falta de transparencia y control preventivo
Uno de los puntos más críticos de la denuncia de Gispert giró en torno a la imposibilidad de auditar estos proyectos en tiempo real. Aunque el Frente Cívico conduce actualmente el Tribunal de Cuentas de la Provincia, el legislador explicó que el Gobierno de Córdoba utiliza entes descentralizados para ejecutar estas obras.
“Esto habilita a postergar la rendición de cuentas hasta la presentación de los balances finales, lo que impide un control preventivo real”, advirtió. En este sentido, puso en duda si el contrato original realmente contemplaba la renovación integral de la red de cañerías o si simplemente se limitó a la planta de tratamiento, dejando el problema de la distribución sin resolver.
El cruce con el intendente Reyna
Gispert también salió al cruce de las explicaciones dadas por el intendente local, Raúl Reyna, quien había atribuido el colapso del sistema al crecimiento poblacional y al impacto del turismo estacional. Para el legislador, este argumento “no resiste el sentido común”.
“Cualquier obra de esta magnitud debe contemplar el crecimiento demográfico y el hecho de que en Punilla la cantidad de habitantes puede duplicarse o triplicarse durante el verano”, sostuvo el dirigente, desestimando que la temporada turística pueda ser utilizada como excusa ante la falta de previsión técnica.
Un problema estructural en Punilla
Finalmente, Gispert enmarcó lo que sucede en Bialet Massé dentro de una problemática regional más amplia, comparando la situación con la inoperancia de las redes cloacales en el departamento. Señaló que la Provincia ejecuta troncales pero deja en manos de los municipios las redes internas, cuyos costos son inalcanzables para las administraciones locales.
“Los gobiernos están para solucionar los problemas de la gente y no para gastar recursos en cosas que no son prioritarias”, concluyó el legislador, exigiendo que la administración provincial asuma su responsabilidad y responda a los reclamos de los vecinos afectados por la falta de un servicio básico esencial como es el agua potable.
Con información de Cadena 3.






