Manuel Adorni, vocero presidencial.

El frente judicial que rodea al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumó este jueves un capítulo determinante en los tribunales de Comodoro Py. Agustín Issin, el piloto y testigo a quien se le facturó el vuelo privado del funcionario, declaró ante el juez federal Ariel Lijo que el costo del traslado desde Uruguay estuvo a cargo de Marcelo Grandio, periodista vinculado a la TV Pública y amigo personal del jefe de ministros.

La Justicia busca ahora desentrañar si este pago por parte de Grandio —quien recientemente se desvinculó de la señal estatal— podría encuadrar en el delito de dádivas o un intercambio de favores vinculados a su rol en los medios públicos. Según consta en el expediente, el paquete de vuelos fue adquirido el pasado 9 de febrero para un avión Honda Jet de alta gama, una aeronave con capacidad para cinco pasajeros cuyo valor de mercado por tramo se estima en los 10.000 dólares.

Mientras la causa avanza en los pasillos de Retiro, el Gobierno Nacional ha iniciado una fase de “control de daños” para intentar blindar la figura del cuestionado funcionario. La estrategia libertaria consiste en mostrar a un Adorni hiperactivo en la gestión, manteniendo reuniones con ministros y referentes de La Libertad Avanza, con el objetivo de desplazar el foco de atención de sus gastos personales hacia la agenda política.

A pesar de este intento por bajar el perfil de las acusaciones, la aparición de facturas y testimonios directos en sede judicial pone en jaque la narrativa de transparencia y combate a los privilegios que sostiene el Ejecutivo. El clima que impera en los pasillos de la Casa Rosada es de hermetismo, limitando las apariciones públicas de otros ministros mientras el jefe de Gabinete intenta demostrar que, pese a las denuncias, el Gobierno sigue “funcionando”.

Con info de Noticias Argentinas