Este miércoles 11 de febrero, las calles de barrio La Quinta se transformaron en un escenario de devoción y encuentro. Los vecinos de Villa Carlos Paz se congregaron para honrar a la Virgen de Lourdes en su histórica gruta, un sitio emblemático que forma parte del patrimonio espiritual de la ciudad desde hace más de un siglo.
El padre Alejandro Nicola, párroco de la comunidad del Niño Dios, compartió sus sensaciones tras una jornada que calificó como “un día de fiesta y de gracia” para el corazón de los carlospacenses.
El legado de los jesuitas
Durante su mensaje, Nicola recordó el origen de este espacio sagrado: “Caminamos cerca de la gruta que se encuentra allí desde 1915. Es un lugar que supieron plantar los jesuitas cuando llegaron a nuestro pueblo para traernos la presencia de una madre que nos cuida”.
El sacerdote trazó un paralelismo entre los fieles actuales y aquellos novicios jesuitas que, décadas atrás, “caminaban por lo que entonces era un monte, abriendo caminitos para que la Virgen y Dios se hicieran presentes en su pueblo”.
Jornada de sanación y servicio
La celebración coincidió con la Jornada Mundial de los Enfermos, lo que le dio un tinte especialmente emotivo a la ceremonia. Según detalló el párroco, el momento más significativo se vivió con la administración de los sacramentos y el reconocimiento a la tarea social de la parroquia.
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Unción de los enfermos: Más de 70 personas recibieron este sacramento durante la misa celebrada al aire libre.
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Bendición de servidores: Se realizó un envío especial para los voluntarios que visitan periódicamente a más de 180 adultos mayores alojados en los geriátricos que se encuentran dentro de la jurisdicción parroquial.
“Se renovó la fe y la esperanza en el corazón de todos los vecinos de esta zona”, concluyó Nicola, resaltando que la Gruta de Lourdes sigue siendo, 111 años después de su creación, un faro de espiritualidad que une la historia jesuita con el presente de la comunidad de Carlos Paz.






